Un bonito mensaje de unidad desde Antioquia


Sergio Fajardo, Gobernador de Antioquía.

Les debe sonar incluyente y amable a los vecinos de Antioquia ese plan de desarrollo del gobernador Fajardo, “Antioquia la más educada”. Pienso por ejemplo nuestros compatriotas del Chocó, en niños como Wikdi, que se desplaza cinco horas diarias para llegar a una escuela que por injusticias de la vida, la mala fortuna o no sabemos qué, no queda en ese edén que es Antioquia. ¿Qué pensará Wikdi de que Antioquia sea la más educada? ¿Cómo lo hará sentir en su identidad personal y cómo Chocoano?

“Antioquia la más educada” no es un nombre gratuito. Viene de ese también amable e incluyente plan “Medellín la más educada”, que transporta mi memoria al año 2006, grados de la Universidad de Los Andes. Orador invitado: Sergio Fajardo: “…Bogotá puede ser la segunda, perfecto, pero  yo quiero que Medellín sea la más educada“. Y ahora que lo pienso, me parece que hombre, era una mención innecesaria y odiosa, accesoria y desde luego absolutamente prescindible en el contexto del mensaje a los graduandos. Porque según recuerdo él iba a decir algo de que la educación era “la clave”, o que era necesaria para el desarrollo o algo así; que era muy importante por X o Y cosa, lo de siempre. Pero terminó diciéndonos a todos los bogotanos allí presentes que podríamos llegar de segundos o de lo que quisiéramos, porque él y su Medellín iban de primeros. Si uno sabe un poquito del tema, sabe que es bien tonto hablar de primeros y segundos mejores educados. ¿Cuál es esa escala? ¿Qué significa ser el más educado? ¿Qué haya más bibliotecas, qué haya más colegios, qué más estudiantes se gradúen de primaria, de bachillerato, qué les vaya mejor en el ICFES, en PISA, qué más lleguen a la Universidad, qué más escojan matemáticas como pregrado, qué que, qué cosa en el mundo? La respuesta es imposible y arbitraria. La sola noción es una gran tontería si uno está pensando realmente en justicia social, en inclusión, en ayudar a construir una identidad nacional menos sectaria y menos preocupada por los eslóganes regionales, o por encontrar lo que nos separa en vez de lo que nos une.

A mí sinceramente no podría importarme menos si Bogotá o Medellín son las más o las menos educadas; me importaría si la educación en Bogotá y Medellín está haciendo realmente alguna diferencia para los cientos de miles de niños que asisten a la educación pública. A mi no me preocupa “ganarle” en educación a nadie; a Guanía o al Chocó, ni a Antioquia: la perspectiva de competir en nuestro pobre contexto me parece primero risible, y segundo mezquina.  La encuentro cismática y discriminatoria, excluyente y desconsiderada con la audiencia nacional, que incluye a Wikdi y miles como él.

Pero merece la pena ver qué es lo que significa o qué es lo que incluye el plan de desarrollo; tratar de encontrar cuál es la lógica detrás del nombre de “Antioquia la más educada”. El plan se encuentra aquí. Tiene siete líneas: legalidad, educación, seguridad, inclusión social, medio ambiente, urabá y competitividad. Líneas sin duda relevantes para Antioquia. El plan parece hilado, y está escrito en un lenguaje informal y accesible, y tiene esas cosas frescas y locas, tan desprovistas de solemnidad como una camisa de manga corta: varios diagramas, diagramas como de profesor -ese que él nunca dejará de ser- que me atrevería a afirmar, son de puño y letra del genial gobernador.

La educación tiene un papel tan importante como el de cualquiera de las otras líneas. Tiene un énfasis importante en equidad e inclusión que le daría para llamarse “Antioquia, tierra de igualdad” o “Antioquia, desarrollo para todos”, o cualquier cosa: “Antioquia verde, incluyente y segura”. Pero no. Tenía que ser la más educada. Esa referencia prescindible, secundaria y ridícula de ser “la más”, “la mejor”, “la primera”, para el gobernador precisamente no lo es, sino todo lo contrario: es imprescindible, primaria y tiene toda la seriedad del mundo. El quiere que todos sepamos que “lo hicimos en Medellín y lo haremos en Antioquia“, y que les quede bien claro a los antioqueños, a los bogotanos, a los chocoanos, a Wikdi. Sobre todo a Wikdi, que no se preocupe porque en realidad el mensaje del Gobernador no es de exclusión,  no no no, ni lo uno ni lo otro, ni todo lo contrario: es un mensaje de inclusión. Sólo que hay que esperar un poquitico, dejar volar la imaginación y visualizar a Fajardo diciendo Ya lo hicimos en Medellín, ya lo hicimos en Antioquia, y ahora vamos a hacerlo en Colombia: ¡vamos por Colombia la más educada!

Tendremos Fajardo para rato, amigo Wikdi.

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