Terrorismo el suyo


Hernán González Rodriguez

El hombre es su obra. Hace tiempo leo con atención a este señor, que no sé quien es y no conozco, y sólo puedo juzgar por lo que escribe, y desde luego, en dónde escribe. Columnista semanal de El Espectador, y colaborador también frecuente de El Colombiano y La República, ruta que lleva sin sorpresa que el señor González es frecuente colaborador para el centro de pensamiento Primero Colombia. Sus columnas, desde luego me refiero a las de El Espectador, me han llamado la atención por serias y fundamentadas. Me tomó tiempo darme cuenta de su derechismo, cosa que debo agradecerle al gobierno de Santos, desde luego, como resultado no intencional. Este gobierno ha servido para sacarle los verdaderos colores a todo el mundo y pude ver entonces con claridad en dónde está González en el espectro político. Me parecía serio y bien documentado, y ocasionalmente aún lo es, mucho menos los primero que lo segundo. A veces, como en su última columna, “Contraterrorismo“, se pregunta uno cuáles son las razones de este señor para escribir algo así.

Una cosa en la que nunca decepciona González en su sapiencia. El tipo siempre bota uno o varios datos sorprendentes. En este caso, inicia diciendo que:

“El exvicepresidente técnico de Microsoft, señor Nathan Myhrvold, director de programas famosos como Windows, Word y dueño de uno de los mayores números de patentes del mundo, acaba de publicar un documento de 33 páginas sobre el contraterrorismo que les tiene los pelos parados a las autoridades estadounidenses”

No tenía yo ni idea de la existencia del señor Myhrvold, ni que fuera dueño de uno de los mayores números de patentes del mundo, cosa que ahora dudo, y bueno, ni que fuera el “director” de Word. El señor Myhrvold ha escrito un reporte en el que afirma que el bioterrorismo y el terrorismo con armas químicas son las mayores amenazas a la seguridad de los Estados Unidos en los años por venir. No sé si eso sea verdad o no, no tengo ni idea. Veo en esta columna dos problemas. El menor es que me parece problemática  la invocación de argumentos de autoridad como antesala (decir que el autor del mencionado reporte es un genio), y el segundo es que no encuentro la relevancia de difundir una noticia así en nuestro medio. ¿Terrorismo biológico o químico en Colombia?.

El primer problema es un tanto inevitable y quizás sea un poco injusto criticar al autor por esto. De una forma u otra los argumentos de autoridad siempre están involucrados en las discusiones políticas. Cuando forzosamente tengo que usar este tipo de argumentos, tengo preferencia por argumentos de autoridad validados empíricamente, por comunidades de expertos, más que por argumentos de autoridad personalizados: “Es que Bill gates dijo esto…”, “Es que fulanito dijo esto otro…” porque le dan a Bill Gates o a Fulanito aires papales, aires de infalibilidad o de autoridad incuestionable, lo cual encuentro yo en la gran mayoría de casos, extremadamente pernicioso y dañino para cualquier discusión honesta. Es como si uno dijera que como Silvestre Dangond tiene éxito, sus acciones son testimonio de que es virtuoso, cuando en realidad su éxito es un síntoma de la degradación moral, cultural y musical en general del caribe Colombiano y del vallenato en particular. Pero me desvío.  El señor Myhrvold parece ser de la mentalidad de advertir los peligros que se ciernen sobre la benemérita América, y hace bien supongo, aunque podría preocuparse también porque el gobierno de su país dejara de ser tan genocida y entrometido. Me desvío nuevamente: Invocar al señor Myhrvold y su currículum com genio sólo sirve para legitimar la validez de sus tesis.

¿Qué relevancia podría tener esto en el contexto Colombiano? Baja y nula. Las variedades de terrorismo en Colombia son diferentes. ¿Debe Colombia prepararse para el terrorismo químico o biológico? No creo. La relevancia de la columna de González entonces es la de enterarnos de algo que pasa afuera, en el país del cual somos territorio de influencia. Influencia tal que por ejemplo, no reconocemos la existencia del estado Palestino, o legalizamos la droga, en fin, me distraigo nuevamente. La columna de González sirve para mostrarnos las renovadas formas de ejercer violencia y maldad de los enemigos del gobierno de los Estados Unidos. En vez de estar mirando los aviones, hay que mirar otras cosas. Luce sensato, teniendo el gobierno Americano tantos enemigos en tantos lugares.

Resulta entonces que un ataque biológico o químico está en el horizonte. Y cuando ocurra un ataque de estos, que “aniquile entre cien mil y un millón de estadounidenses” ahí si nos tomaremos en serio esta amenaza, dice Myhrvold y repite González. Ojalá que no. La difusión temprana de una amenaza de este tipo me parece curiosa. No parece prevención, máxime teniendo en cuenta que los mayores tenedores de armas químicas en el mundo son precisamente gobiernos, y no organizaciones terroristas. En el contexto Colombiano, en dónde las implicaciones del terrorismo transnacional con armas químicas y biológicas verán su influencia limitada a, felizmente, las secciones de noticias internacionales de los medios, la publicidad de esta nueva amenaza es la creación de un nuevo demonio, de una nueva fuente de miedo lejana y distante. Como tema de elección para escribir, me parece una elección deliberada de creación de pánico, máxime en un comentarista que sobre todo sabe de temas económicos. No me parece previsivo ni visionario. Me parece pieza más para contribuir a la retórica de la lucha contra el terror.  A esa práctica de difundir el terror, ¿No se le dice terrorismo?

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