El mundo al revés.


El mundo al revés

Algunos casos para su consideración:

  1. Supongamos que unos campesinos cultivan papa en Boyacá y la venden en Corabastos Bogotá. Es bueno que el gobierno les de buenos precios a los insumos agrícolas que ellos usan para producir papa. Así pueden producir más papa. La oferta sube,  el precio al consumidor baja, las ganancias de los campesinos suben, todos ganamos. Colombia dicen, es el país con más variedad de papas en el universo conocido. Boyacá tiene unos paisajes divinos, que se verían muy mal llenos de campesinos “zarrapastrosos” como dice el ex-vicepresidente, candidato a la alcaldía de Cali, hincha del América (¿mirá, B?) y al parecer hoy indigente, Ángelino Garzón. Si todos tenemos acceso a nuestra gran variedad de papas a precios razonables, ¿Es bueno, no?. Si el gobierno permite que el mercado se inunde de papa importada y además da unos pésimos precios a los insumos agrícolas, eso sería malo. Ponerle aranceles a la papa importada protegería los ingresos de las familias colombianas que viven del cultivo de papa. Ponerle aranceles a esas importaciones es proteger la economía. Eso es bueno, porque hay unas familias de campesinos que antes tenían como vivir dignamente en los lindos paisajes de Boyacá. Familias como la suya, que quieren vivir y dejar vivir. Proteger la economía es bueno, en muchos casos, y en particular la producción de alimentos, que en Colombia podría ser monumental, por esa cosa que nos han repetido desde la infancia: lo de los pisos térmicos y los muchos climas, y todo eso. Pero en Colombia, ocurre todo lo contrario. El campo está quebrado. Los insumos agrícolas están por las nubes y estamos llenos de alimentos importados. Sucede que proteger a sus propios campesinos se llama “proteccionismo económico”, y por alguna retorcida razón, eso resulto siendo malo en Colombia. No es malo en Estados Unidos, cuyos campesinos están (sobre) protegidos, o en Francia, por ejemplo. Poner a competir un mercado de campesinos protegidos y subsidiados por su gobierno, contra uno de campesinos vandalizados por el suyo se ve injusto. Pero es lo que ocurre. Se llama “Tratado de libre Comercio” y a la gente le parece bueno y play, y el proteccionismo económico les parece mamerto y mal. ¿Proteger la economía? ¡Qué oso!. Hagamos lo contrario a proteger, no seamos frondios.
  2. Supongamos que aún con las grandes oportunidades de estudio, desarrollo, movilidad social, y todas esas cosas lindas de la patria, a usted le toca ganarse la vida cortando caña. Usted es un cortero. Bajo el ardiente sol de esas lindas tierras del Valle del Cauca usted tiene que andar entre los cañaverales voleando machete de sol a sol. ¿Aunque sea la EPS debería tener, cierto? Andar voleando machete todo el día ameritaría una administradora de riesgos laborales. No es ninguna extravagancia, creo yo. Usted decide reunirse entonces, con unos colegas trabajadores y agremiarse para proteger su derechos laborales. Lo cual es bueno, sobre todo si su patrón es el tipo de ser humano al que se le tienen que pedir esas cosas, dado que motu propio no las da. Los trabajadores se agremian entonces en un… un… SINDICATO. Sindicato es la palabra. Las asociaciones que forman los trabajadores para la protección de sus derechos se llaman sindicatos. Son buenos. Sirven para que no abusen de usted, explotándolo en trabajitos por contratos. Pero en Colombia, “sindicalista” es una ofensa. La gente de clase media en Colombia, la más explotada, enferma de arribismo, cree que las asociaciones para proteger sus derechos laborales son de mal gusto. Les parece subversivo.
  3. Cuando una gran empresa tiene exenciones tributarias, se estimula la creación de empleo. Los grandes empresarios, y sobre todo las grandes empresas multinacionales pudieran crear más empleos si tan sólo el estado no las regulara tanto y si no tuvieran que pagar tantos impuestos y bueno, ya está bien de mentiras. Las únicas empresas a las que les pesan las cargas tributarias son a las medianas y pequeñas; son esas las que necesitan exenciones, no las gigantescas, a las que ni les va ni les viene. Las exenciones tributarias a las grades empresas han creado una cantidad mínima de empleos en Colombia. No cobrarle impuestos a los grandes capitales sólo va en desmedro de las arcas del estado. Ninguna empresa va a salir corriendo de Colombia por las altas tasas de tributación o porque el estado haga exigencias de trabajo digno a sus empleados. Es que sucede que está bien que un estado le exija a las empresas que van a operar en su territorio que le den un trato y remuneración digna a sus nacionales. Dejar que hagan lo que quieran y además eximirlos de impuestos, está mal. y se llama aquí “confianza inversionista”, que no es más que un abuso de confianza. Pero no lo pagan los legisladores: ellos tan sólo permiten que las empresas abusen de los trabajadores, y luego pintan a la empresa como unos valientes, que creyeron en nuestra desdichada y pintoresca raza. Casos hay cientos. Drummond en Santa Marta, por ejemplo, ha hecho lo que se le da la gana. Y lo seguirá haciendo y pagando multas “millonarias”, que ellos pagarán muertos de la risa, haciendo drama antes, desde luego.  A los Colombianos parece olvidárseles que en realidad a sus billetes les sobran tres ceros. O Los tales “sweatshops” de las grandes marcas de ropa, de esas que cada cierto oímos que colapsaron o se incendiaron matando decenas de trabajadores.  No quedan en Filipinas, Vietnam o Birmania por casualidad. No son en Holanda o en Alemania. Hay estados que permiten que se abuse de sus nacionales, y hay estados que no. O mejor dicho: Hay estados que son de sus ciudadanos, y hay otros que son de una pequeña plutocracia que controla todo, engaña y vandaliza,y actúa en contra de sus ciudadanos. Son estados fáciles de reconocer. Cuando hay manifestaciones contra los abusos de trasnacionales, sea Rubiales, o Chiquita, el ejército va a proteger a los abusadores y a reprimir a los abusados. En eso tenemos tradición histórica. En la matanza de las bananeras en 1928 los que cayeron por las balas del estado no fueron los opresores, si no los oprimidos. Cuando hay manifestaciones porque el polvillo de carbón está matando a la gente, el estado defiende a los que envenenan a la gente, en vez de aprehenderlos.
  4. La empresa privada es garantía de eficiencia y transparencia. Las entidades del estado son “paquidérmicas”, ineficientes y corruptas. El tamaño del estado deben entonces, mantenerse al mínimo. Los que saben de los negocios son los particulares. Sí, sí , sí, claro. Por ejemplo ISAGEN, las Empresas Públicas de Medellín, o la Empresa de Energía de Bogotá. Son todas empresas exitosas y estatales. En Colombia en el último año se han denunciado por el contrario, varios carteles de empresas que van desde productos básicos como el papel higiénico (los santurrones de la marca “familia”), pañales, cemento, insumos agrícolas, arroz, que se han confabulado para obrar en contra de los consumidores, fijando precios artificialmente altos a sus productos. Las empresas estatales pueden ser muy eficientes, con una gran ventaja. Cuando hay ganancias, estas no representan más efectivo para los socios principales. Representan reinversión en la prestación de un servicio social. Por el contrario, las grandes trasnacionales responden a sus accionistas. Y en aras de maximizar sus ganancias y de la eficiencia, han cometido grandes infamias en muchos lugares. En Colombia por ejemplo, han financiado grupos paramilitares, contaminado ríos, han reducido a la indigencia comunidades enteras. Aún así, la gente cree que el estado se debe reducir. Olvidan que el estado es lo que defiende a los ciudadanos de los departamentos de “servicio al cliente” de las empresas, que se sabe, sirven a la empresa y su imperativo categórico de hacer plata y más plata a como dé lugar. Las únicas empresas que por naturaleza deben servir al público son las públicas.

Con razón hay colombianos que le dicen castrochavista a Juan Manuel Santos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s