El mesías de los cerdos, o el catolicismo y el subdesarrollo


PIGS: La periferia Europea

España, donde desdeñosamente nos llaman sudacas, es a su vez vista con desdén desde hace mucho tiempo por sus vecinos europeos. Hace parte de un grupo económico denominado por quienes se creen más europeos, los PIGS: Portugal, Italia, Grecia y España (Spain). A inicios de la primera década de este siglo, con sorna se decía que los PIGS eran “flying PIGS”, por sus aparentemente buenos resultados económicos, que hoy sabemos, fueron una burbuja. De hecho, a finales de la década, (2008) las cosas habían cambiado mucho: el ministro de economía de Portugal se quejaba de que un artículo del Financial Times sobre su país y los otros miembros del triste club se titulaba  “PIGS in muck” , literalmente, cerdos en el fango.

Este 8 de enero pasado apareció un muy completo artículo en El País de España titulado “‘Cerditos’ en la UE: ¿Son los países católicos manirrotos?“, en donde Juan G. Bedoya pone de presente un hecho que es llamativo: el desastroso manejo económico de los países católicos europeos. ¿Tendrá que ver el que estos países sean católicos con su rezago? Bedoya recopila elementos interesantes que apuntan en dirección afirmativa.

En Colombia, a los cerdos les salió su mesías. El sacerdote legionario de cristo José Manuel Otaolaurucci (JMO) el sábado pasado, ripostó sobre el tema en una deshonesta y amañada columna que paso a discutir. Dice que injustamente, se ha repetido mucho una mentira, esa mentira que dice que:

“La teoría de que el mundo protestante es más exitoso económicamente que el católico nace con el sociólogo alemán Max Weber (1864-1920), quien postuló la tesis partiendo de la constatación de que los países protestantes van progresando de modo constante, mientras que los católicos se mantienen en la indigencia.”

Lo cual no es lo que dijo MaxWeber. Lo que dijo Max Weber (obra original aquí) es que en el protestantismo había valores mas compatibles con el desarrollo económico, la industrialización y en general el surgimiento del capitalismo moderno que en el catolicismo, y que esto tenia cierta correlación geográfica en Europa. No dijo que los católicos se mantuvieran en la indigencia. JMO argumenta de forma deshonesta porque tergiversa a su fuente, para atribuirle mentirosamente, afirmaciones que no hizo, como esta supuesta afirmación de Weber con la cual prosigue su columna:

Weber afirma, en su libro ‘Ética protestante y el espíritu del capitalismo’, que el protestantismo promueve el trabajo, la honradez, el ahorro y el apego a las cosas materiales, mientras que los católicos, en cambio, son perezosos, consideran el trabajo como un castigo, son conformistas, tramposos y derrochadores.

Lo que dice Weber, que era un hombre serio y considerado el fundador de la sociología de la religión, es mucho más complejo, y lo más parecido a esa cita mentirosa de JMO que me encontré fue esto:

It will be our task to investigate these religions with a view to finding out what peculiarities they have or have had which might have resulted in the behaviour we have described. On superficial analysis, and on the basis of certain current impressions, one might be tempted to express the difference by saying that the greater other-worldliness of Catholicism, the ascetic character of its highest ideals, must have brought up its adherents to a greater indifference toward the good things of this world. Such an explanation fits the popular tendency in the judgment of both religions. On the Protestant side it is used as a basis of criticism of those (real or imagined) ascetic ideals of the Catholic way of life, while the Catholics answer with the accusation that materialism results from the secularization of all ideals through Protestantism.” 14

JMO no sólo le atribuye a Weber una tesis que él mismo se inventó, sino que luego, obrando de manera aún más inmoral, pasa a dar una serie de evidencias seleccionadas con tan poco tino como rectitud: ahora se pone JMO en la tarea difícil de encontrar países católicos desarrollados para dar contraejemplos y dice que:

Hay países protestantes con retraso, como Escocia; países católicos con fuerza y estabilidad, como Austria o Liechtenstein, y países católicos con economías emergentes, como Brasil, México o Colombia. Además, ningún teólogo protestante serio ha defendido nuevamente esta tesis, entre otros argumentos.

La elección de países para refutar la tesis es inmoralmente amañada.  Escocia ni siquiera es país de verdad. Es un miembro del UK, sin silla en la ONU; es tan país como Cataluña, que no es un país.  Escocia goza de buena salud económica desde el siglo XVIII, y su capital Edinburgo, es el cuarto centro financiero Europeo; JMO sin embargo dice que “Escocia tiene retraso”, una frase tan oscura como errónea, y tan diciente de la ignorancia del legionario en temas económicos. ¿De qué hablará? ¿De recesión? El otro gran país que JMO usa como ejemplo es ese indiscutible protagonista de la escena económica, geopolítica, cultural y religiosa de los dos, o quizá nueve últimos siglos: Liechtenstein, que tampoco es un país. Muchísimo menos que un país, Liechtenstein es un principado quizás solo dos cuadras mas grande que Soacha, Cundinamarca, cuya población nacional cabría entera en el estadio Metropolitano de Barranquilla: menos de 40.000 personas. En este reconocido paraíso fiscal europeo (¿tendrá esto acaso que ver con su riqueza?), las mujeres obtuvieron el derecho al voto tan sólo en 1984. Valiente ejemplo de país católico “con fuerza y estabilidad”. Cuando JMO por fin hace referencia a un país real en Europa, escoge a Austria. Digamos que vale, va uno. Pero Otaolaurucci ya acabó el inventario de países católicos que no están quebrados por manejos deshonestos del presupuesto público, y no va a usar a Italia o a Polonia.  Tiene entonces que recurrir a una nueva categoría de países, los “emergentes”, que son católicos a sangre y fuego, los países colonizados.  Países de tan discutible éxito económico e indiscutible desigualdad como Colombia, Brasil y México. Extrañamente, y al parecer aceptando que los PIGS son PIGS, no cita a ninguno de ellos como ejemplo de desarrollo. Se entiende. Es que es difícil.

Remata esta intencionalmente sesgada y defectuosa muestra de países desarrollados y católicos, mintiendo y engañando otra vez, cuando afirma que ningún teólogo serio ha recogido el trabajo de Weber. Si uno lee el artículo que JMO dice haber leído para criticar del diario El País, encuentra visible y evidente esta cita, que dice exactamente todo lo contrario:

Es difícil encontrar un historiador de las religiones que no se ocupe de las tesis de Weber. El último en hacerlo es Diarmaid MacCulloch, catedrático de Historia de la Iglesia en la Universidad de Oxford [Facultad de Teología]. Acaba [2010] de publicar una imponente Historia de la Cristiandad (Debate, 2.300 páginas) y, pese a señalar los intentos renovadores de Roma, considera razonables los argumentos del sociólogo alemán.”

Prosigue ahora haciendo un malogrado alarde de sapiencia epistemológica al decir que:

Desde el punto de vista metodológico, la tesis de Weber confunde el ‘post hoc’ con el ‘propter hoc’. Es decir que no encuentra una causa eficiente que lo pruebe, sino que lo afirma  sobre la base de que muchos países protestantes son económicamente más exitosos que los católicos. Una tesis para ser válida debe aplicarse siempre y en todo momento, de lo contrario es falsa. La ecuación “puritano” igual a “progreso económico” no la demuestra bajo ningún criterio sociológico ni mucho menos económico. De hecho, habría que analizar su concepción antropológica, pues parece identificar al hombre como un “ser económico” como elemento fundante sobre otras dimensiones como la espiritual.

Post hoc ergo propter hoc es nombre de una falacia lógica que ocurre cuando uno oye chistes como “si ve, no fue sino que usted llegara y empezó a llover”, en donde se confunde secuencia temporal con causalidad. Es una falla lógica, pero no “metodológica”, y no puedo sino preguntarme qué relevancia tiene en este caso. JMO caricaturiza el trabajo de Weber como “una tesis”  y “una ecuación” de la que él supuestamente encontró excepciones, y luego, ignorancia atrevida, critica a uno de los fundadores de la sociología moderna porque su visión del hombre es un “ser económico” por encima de otras cosas.  Este tipo de sobresimplificaciones y tejiversaciones del trabajo de Weber  me hacen pensar que lo más probable es que JMO en realidad nunca lo ha leído,o lo ha leído malamente.

Remata JMO diciendo que:

Hay que saber refutar esta nueva “leyenda negra de la Iglesia” que se va propagando sin tener valor científico, posee errores,  además de que hay muchos casos que la contradicen a favor y en contra. Lo malo es que una mentira repetida muchas veces termina aceptándose como si fuera verdad.

La leyenda no es nueva. Tiene siglos. Además, que es eso de que “hay muchos casos que la contradicen a favor y en contra“. Contradecir a favor y contradecir en contra.  Háganme el favor. Esto es blanco, no, no, es negro: ¿es esta una contradicción a favor o en contra?

Aquí no hay ninguna mentira repetida muchas veces. Lo que hay es un patrón con muy pocas excepciones. JMO intenta negar lo evidente: ningún país a donde en mala hora se exportó el catolicismo español, está bien. Y a los que ahora están “emergiendo”, les ha tomado siglos de sangre y fuego, fuego atizado por curas retardatarios y deshonestos que siempre están dispuestos a abusar de la ignorancia de la gente.  El mapa del catolicismo en el mundo es el mapa del saqueo y la usurpación, del genocidio y del pillaje, es decir, el catolicismo europeo, o bien el mapa del subdesarrollo: Latinoamérica entera, el África Subsahariana y Filipinas. Claro, faltan zonas subdesarrolladas, pero de la subyugación intelectual y moral de sus habitantes se han ocupado otras religiones. Tampoco se le puede echar la culpa de todo al catolicismo.

Es cierto, el catolicismo no tiene la culpa del subdesarrollo mundial. Solo del Iberoaméricano, de la parte de África en dónde hay más SIDA, y de Filipinas.

Ya veo a los pobres muchachos de los colegios legionarios de Latinoamérica leyendo esta bazofia intelectual como si fuera un ejercicio de lógica y de argumentación, y no de engaño y tergiversación, como lo es.

Las religiones en general son todas factores, ahí sí, de retraso, unas más que otras. Hay gente se vuelve Taoísta y se deja de bañar.  Últimamente me encuentro mucho  budista occidental envanecido y exultante de arrogancia y condescendencia para con los demás. Son inmamables: cantan los villancicos y todo. Su religión esta tan por encima de todas las otras como ellos de todo el mundo . Tampoco voy a defender a los Protestantes, ni más faltaba. Armando Montenegro en una excelente columna, hecha para ilustrar y no para engañar, nos muestra que para volver a unos puritanos ingleses en pares de la peor ralea criolla latinoamericana, lo único que se necesita es ponerlos a vivir en providencia (y similares). Esto muestra que el problema no es sólo la religión, pero no quiere decir que la religión no sea un problema. De hecho si lo es, pues a estas alturas de la vida uno se encuentra con ejemplos de escritura deshonesta y engañosa como la del señor Otaolaurucci, a quien me he referido como el mesías de los cerdos, por lo cual presento mis más sentidas disculpas por este recurso retórico peyorativo, a los cerdos, que aprecio mucho y de cuya carne no me alimento.

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2 comentarios en “El mesías de los cerdos, o el catolicismo y el subdesarrollo”

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