Me arrepiento


La ilusión vacía del partido Verde
La ilusión vacía del partido Verde

Yo me arrepiento de cosas. Siempre me ha parecido arrogante la gente que dice que no se arrepiente de nada. O bueno no, arrogante no, boba, más bien. Porque el hecho es, creo yo, que uno solo actúa como puede actuar con lo que sabe y siendo como es. Puesto de otra forma, no hubiera podido tomar decisiones distintas a las que tomé. Debido a lo que era y a lo que sabía, hice lo único que podía hacer. Pero, habiendo pasado el tiempo, habiendo aprendido, siendo otro y sabiendo más, tener la cachaza de contestar que uno volvería a cometer el mismo error que ya cometió en el pasado, pues no, no lo entiendo. No lo acepto. Y no lo respeto, para que me voy a poner con bobadas. Pero ese no es el tema. El tema es el arrepentimiento que voy a expiar hoy aquí.

Me arrepiento profundamente de haber apoyado alguna vez a antanas mockus y su partido verde. Me alegran un par de viejos contactos que retomé y voces que fue muy grato volver a oír a causa de esa locura repentina. Pero por el resto, me arrepiento. Cuando dijo que Petro de alguna forma apoyaba la violencia, ahí recuerdo, empezó mi desilusión, y así, decepcionado, le di mi voto no sé porqué. No sé porqué, porque después de eso hizo unos debates lamentables y cometió al menos otro par de esos errores crasos que a sus incondicionales les parecen más evidencias de su carácter pristino y genialidad. A esas alturas debí haber votado en blanco. Para lo que he visto hoy, debí haber votado por Santos, cosa de la cual por omisión, me arrepiento. Pero es que me creí el uribismo de Santos. Y la gente es lo que hace, no lo que dice.

No estoy solo en mi decepción. Tengo columnas viejas de otras personas que piensan parecido. Una de arcadia (después de la euforia) y otra de el espectador (colgados de la brocha) para la muestra. En su momento me hicieron dar ganas de escribir. Hace rato, esta otra columna  de un señor forero tascón que se llama “Demasiada verdad” también lo hizo; me aguanté, pero hoy aprovechando, resulta que empieza forero diciendo que:

“hace unos meses un hombre planteó electoralmente por primera vez en doscientos años, una verdad simple y evidente —que era necesario y posible reducir la ilegalidad que tiene secuestrada a Colombia—. Con ella conmocionó al país y puso a temblar al establecimiento político. Pero el hombre cometió un error político imperdonable: no “cesó” las verdades. Siguió “confesándolas” temerariamente…” Y sigue.

Qué risa. Y además le pone esa bobada de los doscientos años y de la conmoción. Doscientos. Toca ser realmente muy cursi para escribir así. Es casi como una balada ridícula de los 80. El “bastardo” -como a él le gustaba llamarse con sus puñitos cerrados y mirada furiosa después de la muenda brutal de la primera vuelta- enfrentado a, enfrentado a espere, espere, mejor digamos así, a lo forero tascón: dos centurias, dos siglos, de mentira y corrupción. “Demasiada verdad”, “demasiada honradez”, “demasiada inteligencia”. Demasiada bobada. Mockus perdió por terco e inconsistente. Es que hacer  acuerdos burocráticos no es el genocidio bosnio, ni está cerca. Ni siquiera es inmoral. Así se hace la política y no tiene porqué implicar inherentemente faltas éticas. Pero para él sí. No hago acuerdos con nadie y no me muevo de esa raya. Y las contradicciones, y la lentitud. Y los canticos esos.

Me arrepiento de haberlo apoyado por moralista, por haberse creído adalid de la verdad y de la honestidad, como si nadie más sino él y sus correligionarios, fueran capaces de ser honestos y verdaderos. Entonces resulta que el monopolio de las virtudes si se vale pero si lo hace él. Pues no. ¿No querías dar esa imagen? No lo creo.

Me arrepiento de haber votado por él porque incita a la gente a hacer cosas abierta y flagrantemente ridículas. Y los convence además de que es por razones morales, y de que si lo hacen es porque son casi tan inteligentes, santos y honestos como él. Es que me acuerdo de Salomón Kalmanovitz con ese infinitamente estúpido gorro de zanahoria y digo qué pasa, qué es esto. Cómo lo hace. Cómo logra semejantes pendejadas en gente seria y estudiada. Porque eran varios, eran varios genios repitiendo cantadillos estúpidos, agarrados de las manos, y con ese hideputa gorro del loveparade en una rueda de prensa. Yo no salí indemne. Yo también hice ridiculeces, que hoy no puedo deshacer como un grupo en facebook (Me comprometo a votar por Antanas Mockus el 30 de mayo, gracias de verdad a quienes se unieron, y que pena pero me voy, y entenderé si no me apoyan en ningún grupo en el futuro), o ponerme a buscarle cuatro votantes para completar una manito. Si quiera no los encontré.

Me arrepiento de haber votado por él porque se unió con fajardo. Yo nunca he confiado en fajardo (sergio fajardo no es independiente), no entiendo qué diablos me pasó que me lo dejé imponer como vicepresidente.

No tenía forma de haber actuado diferente, lo sé. Con la gran necesidad de cambio social que consideraba y considero aún necesario en colombia y con lo que se veía, no hubiera podido actuar diferente. Pero hoy, viendo lo que he visto, me arrepiento. Pero bueno, fue un error honesto. De verdad pensé que estaba haciendo lo mejor.

Me lo reservé un buen tiempo, pero es que las evidencias no paran. Me encuentro con esta columna, quien lo diría, de maria isabel rueda (las ambiciones de adriana), con quien hoy me identifico. Lo de esta señora adriana es una vergüenza, no hay dudas. Dudas éticas, dudas morales, por si no es claro. Y con esta otra de Daniel Samper papá (los verdes, biches y extraviados). Que el partido verde está biche y extraviado, si correcto, debe estarlo para nombrar de vocero a garzón, que lo único que ha atinado a articular es que Santos gobierna con la agenda de sus contradictores, como si eso fuera en realidad un problema. Dice Samper que lo lamenta por la esperanza de cambio perdida para 3.600.000 de colombianos, ay, y yo pienso, no jodan más con los 3.600.000 votos. Como les gusta escribir esa vaina de los votos. Como si en serio eso diera fuerza. Y que el mandato que dan. No dan nada, no son nada: ya no existen. Pasaron. Samper dice que lamenta la extinción del partido verde y ahí dije, me paro. Yo no lo lamento. Yo no espero que se mejore. Yo no espero que se recupere. Yo espero que desaparezca. Yo espero que el partido verde, en las próximas elecciones regionales que haya, quede borrado del mapa político nacional. Porque es un partido ingenuo, desorganizado, porque ha mostrado ser ilusión vacía de cambio, porque es tremendamente arrogante y excluyente autoproclamarse como la única forma de hacer política limpia y honesta en colombia. Eso no es cierto y ellos lo saben.

Qué gran ironía. Miren el proyecto de ley de tierras (Semana, la tierra prometida). Miren la reforma a la justicia y las relaciones con las cortes. Miren las relaciones internacionales. Miren casi todo el gabinete. Quien iba a decir que el cambio estaba en la u. Nadie. Nadie es nadie. El partido de los cambios es el Liberal. Si me vuelvo a meter a un partido, voy a ese.

Anuncios

Un comentario en “Me arrepiento”

  1. Ingrese a sus columnas porque en este momento estoy decidiendo si inscribirme al tiempo o al espectador. Esta ultima es muy acertada y me siento totalmente de acuerdo con ud.
    Siga escribiendo, es muy grato leerlo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s