Lo de Claudia López


A diferencia de lo que la casa editorial el tiempo promete a sus incautos clientes, y porque me he esforzado sinceramente en ser menos ignorante y bruto a medida que pasa el tiempo, no voy a decir que pretendo ser objetivo. La objetividad es una categoría tosca e infantil que usa gente que cree que escribir equilibradamente y llegar a puntos medios es un imperativo mayor que decir cosas con fundamentos reales y tomando responsabilidad por lo que uno dice. Nadie dice las cosas “como son”, porque nadie sabe qué es eso. Todo lo que tenemos son piezas, pedazos de la realidad. Con eso construimos interpretaciones de la realidad más o menos razonables, más o menos fundamentadas, más o menos justas. Nuestras certezas tienen límites, y nuestra información también. Podemos esforzarnos en informarnos mejor, pero no podemos saber todo lo que queremos. Hay límites de obtención de información que no podemos cruzar. Y ahí se llega el momento de la verdad, de la verdad personal: el momento de tomar una decisión con lo que sabemos, es decir, el momento de formarse una opinión. Una opinión que uno debería reconocer como relativamente bien fundamentada en un buen caso, y relativamente incierta, en todo caso. Esta no tan breve discusión, que parece epistemológica, pero en realidad es ética, viene al asunto de Claudia López, y tiene que ver con el problema de si uno le cree o no le cree. A Claudia López la echaron en un espectáculo público diciendo Roberto Pombo que:

el tiempo rechaza por falsas, malintencionadas y calumniosas las afirmaciones de Claudia López. La Dirección de este diario entiende su descalificación de nuestro trabajo periodístico como una carta de renuncia, que acepta de manera inmediata.”

El artículo que desata semejante reacción, sin antecedentes desde que yo leo prensa, está aquí. Dice una serie de cosas que así hubieran sido puestas a modo de hipótesis y no de certezas, de todas formas hubieran resultado “falsas, malintencionadas y calumniosas”: lanzar como hipótesis que el tiempo hizo un foro amañado, del que sacó un análisis amañado y un artículo amañado, que resulta favoreciendo a Juan Manuel Santos, bueno, como insinuación o como hecho era igual de grave, y al final, igual de cierto, digo yo. Valiente Claudia López al refregárselo a el tiempo en su propia cara. Lo que dice sobre la conducta de santos, del periódico, y de nohemí, bueno, es lo que yo veo cada vez que leo ese  periódico. El caso es que si hubo o no hubo un complot para encadenar las cosas, es incomprobable. La decisión entonces que hay que tomar es a quién le cree uno: si a el tiempo o a Claudia López. López plantea unos hechos que a mí por lo menos, me parecen razonables. Creíbles con base en la historia del periódico. El periódico por otro lado riposta que le han hecho un cuestionamiento moral tan profundo que debe reaccionar de esa forma tan contundente porque todo lo que dice Claudia López es mentira. Y las razones por las cuales es mentira son estas (tomadas del editorial):

  1. Que las afirmaciones de López son mentirosas y temerarias.
  2. Que el tiempo no fabrica ni induce noticias.
  3. Que la interpretación de López es absurda y suspicaz.
  4. Que la teoría de López no tiene fundamento.

Es decir que lo que dice López es mentira, pues porque es mentira, mejor dicho, porque no puede ser verdad, de otra forma: porque sí. Yo creo que el tiempo, como cualquier medio no objetivo, toma decisiones editoriales, y en esa medida, igual que todo el mundo crea e induce noticias.  El punto es si crean e inducen noticias en razón de ayudar a la acumulación de poder de la familia Santos, que es lo de lo que les acusa Claudia López. Y yo creo que sí, porque cuando hubo un escándalo por pérdida de vidas y no de plata, como en lo de los falsos positivos, no hubo foro en el tiempo contra juna manuel santos, y ahora con lo de agroingreso resultó ganando santos y no nohemí, que es la otra conservadora. López presenta una cadena concreta de hechos para respaldar su afirmaciones, así que su teoría no sólo si tiene fundamentos, si no que tiene tantos, que yo creo que por eso la echaron. Puede su teoría ser perspicaz y temeraria, lo cual no es un defecto, pero absurda, absurda no es, sino todo lo contrario. Entonces, en virtud de las evidencias que hay, y de los descargos del roberto pombo, y enfrentado ante los hechos incomprobables, yo decido creerle a Claudia López, porque me parece que presenta una teoría sencilla y plausible de unos hechos concretos y reales que están escritos en las páginas de el tiempo. Si estaban tan ofendidos y cuestionados moralmente, debieron haber hecho más que decir que no porque no.

El editorial justificando su despido acude al recurso llorón de comparar el cuestionamiento moral que les presentó López con las presiones del terrorismo y la dictadura (que, qué ironía, defienden) . Y repite muchas veces que lo que dice López es mentiroso y agraviante. Luego olímpicamente va diciendo que “superado el enojoso episodio…” hey hey, un momento un momento: ¿superado? Este episodio jamás será superado. Porque no, no el tiempo, no quedamos bien, no estamos bien. A mí no se me va a olvidar nunca. Yo intuía su talante, pero esto me lo confirma. Olvídense que de esta salen con la cara limpia. Bueno, y no es que antes les creyera, para el caso.

Hay un grupo en facebook para protestar sobr el tema aquí.

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3 comentarios en “Lo de Claudia López”

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