Rudolf Hommes y las posibilidades


Rudolf Hommes es un tipo serio y decente, y que bueno, como todos lo hemos hecho, ha cometido errores. Pero creo que ya se ha arrepentido suficiente de haber sido gerente de la primera campaña de uribe. A propósito, confieso públicamente, aunque muchos ya lo saben, que también caí, en contra de todos mis instintos, ante el embrujo idiota de uribe y la fascinación infantil de la guerra contra el terror que nos vendió. Y voté por él la primera vez. Pero, como no soy tan arrogante y tan pretencioso como para sostener que “no me arrepiento de nada”, como se ha puesto de moda no sé porqué estúpida razón, yo si debo decir que obvio, me arrepiento de muchas cosas, y que si tuviera la oportunidad de hacer las cosas de una forma diferente, seguramente, si hubiera podido, lo habría hecho. El problema es, y esto nos lleva (a usted y a mí), a una discusión mucho más profunda: no creo que yo hubiera podido hacer algo diferente, de todas maneras. La razón es muy simple, y me aplica a mí y a todo el mundo en general: mi cabecita no me daba para otra cosa diferente. Con mi mente de hoy hubiera podido tomar una decisión diferente. Con mi mente de ese entonces, no hubiera podido hacer nada distinto a lo que hice. No me hubiera podido arrepentir, porque la cabeza no me daba para eso. Jamás se me hubiera cruzado por la mente hacer algo contrario a lo que hice: por eso hice lo que hice. Hice lo único que podía hacer. Y así es con todo el mundo: hace lo que puede, entendido de una manera formal y no pragmática: esto quiere decir que uno hace lo que le permite, ontológicamente su naturaleza. No –pragmáticamente- entendido como se usa aquí en colombia, es decir, cuando se dice que “se hizo lo que pudo”, se está en varios casos, dando una excusa mediocre.

Bueno, pero el tema es la columna de Rudolf Hommes. Lástima que la gente en colombia sea tan pero tan superficial que este señor no pueda llegar a un cargo de elección popular. Yo voté por él para alcalde. Sacó menos de 25.000 votos si mal no recuerdo. En fin. Hay varias cosas interesantes para no perder de vista. Primero ese nombre, Frank Luntz. Y para no olvidar también a quienes hacen aquí de Luntz: jose obdulio, y ese maligno personaje, jjrendón. La columna me parece tan buena porque, primero, uno aprende un poquito de cómo son las cosas afuera, y el paralelo con la realidad nacional es inevitable. Hommes menciona varios ejemplo del “nuevo lingo”, uno de ellos el de los “falsos positivos”. Los medios están llenos de este tipo de maniobras miserables y malintencionadas. Llamarlas eufemismos sería caer en el mismo juego del nuevo lingo. Llamar migrantes a los desplazados por la violencia y poner el apellido de democracia a un régimen matón y mafioso de “seguridad” como el que se tomó el estado, está muy lejos de ser un eufemismo. Es manipulación pura. La columna sirve para despertarse un poquito y estar atento a esta maniobras premeditadas y calculadas de manipulación colectiva.

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