El futuro del mundo son los viejos


Fuerte esta columna. A mí casi me hizo sentir mal, casi insuficiente: ¿qué voy a hacer además de escribir? Muy cierta. Me recordó enseguida el adefesio monstruoso de ser joven y uribista o joven y conservador, como lo había puesto ya claro en una muy buena columna Daniel Samper Ospina. Pero esta columna aborda el punto central del problema de la juventud clarito y sin rodeos, del cual los jóvenes conservadores son un síntoma, repugnante, pero al fin y al cabo síntoma y no una causa.

La verdad es que la derechización tan infantil de la población colombiana, pero en particular la de generaciones más recientes que la mía, es muy preocupante. Es muy penoso ver tantos bobitos defiendo con ahínco a su verdugos. Son como tonticos cavando sus propias tumbas, forjando sus propios grillos, sembrando la desgracia que luego caerá sobre ellos y sobre sus hijos. Nenés, en el sector privado no hay procuraduría. Y la corrupción en el sector privado es bárbara. Yo mismo acabo de ser damnificado de ella. No se imaginan la cantidad tan absurda de cosas legales pero indecentes que se pueden hacer. Y cuando la “confianza inversionista” acabe gravando hasta el aire, ya será, si es que hoy ya no lo es, demasiado tarde para hacer algo. Estaremos oficialmente jodidos. Bueno mentiras. colombia está oficialmente jodida desde hace rato. Desde que esa calaña despreciable de criollos, en mala hora, decidió buscar “la libertad”. Lo peor es que aún hay gente tan, pero tan ignorante, que cree en esas bobadas.

Pero bueno, volviendo al tema, sí, el futuro parece ser de los más viejos, porque si parecen ser los más viejos los que más protestan por las cosas que en realidad importan. ¿Quiénes son los contestararios de este país? Viejos: Antonio Caballero, Jorge Robledo, Carlos Gaviria, incluso, quién lo fuera a pensar, César Gaviria. Carlos Gaviria dice cosas ciertas, y verdaderamente revolucionarias. Pero uno le habla a alguno de estos tontarroncitos sobre Gaviria y le dicen ¿Cuál, papá noel o el gay? Jóvenes y viejos, igual de idiotas, cometiéndolos mismos errores.

Las desgracias del mundo la verdad, siempre las han traído los jóvenes. No sé si fue sólo cosa de finales de siglo XX o ha sido así siempre en la historia, pero esa basura de las nuevas generaciones, y de la juventud y la renovación ha sido una farsa absoluta. Porque en realidad muchos jóvenes sólo tienen de jóvenes el disfraz, que generalmente es ridículo, y la ausencia de responsabilidades. Sus mentes, en realidad, son de viejitos: inflexibles, simplistas y adictos a los juegos de palabras. ¿Cuáles jóvenes han traído algún cambio? ¿Cuál renovación?. ¿Por qué sobreviven las instituciones más retardatarias y nocivas para el desarrollo de la humanidad, como la iglesia católica y similares, los partidos de derecha, tradición familia y propiedad, el opus dei, los conservadores en todas su versiones y los republicanos desde luego, y los nazis? La respuesta es muy sencilla: por culpa de los jóvenes. Porque siempre hay suficientes jóvenes maldeducados y estúpidos como para nutrir estas organizaciones, ya sea como carne de cañon (jóven pobre y estúpido), o como, qué risa, intelectual de derecha (jóven rico y estúpido, y además, ¿como va a ser uno intelectual y de derecha?) O usted que creía, qué de dónde salía esa gente: ¿Qué eran viejitos que se reproducían por gemación? No. Detrás de esos yines rotos o de esos descaderados, están las nuevas generaciones de la opresión y de la podredumbre. Claro que hay renovación. Pero la renovación permanente de la muerte y de toda su maquinaria. ¿Quiere ver ejemplos y de paso ganar un poquito de cultura general? Léase esta columna vieja de Antonio Caballero en SoHo, y luego mire la pesadumbre de comentarios que hay a continuación. Esos son los internautas.

La verdad, ya ni sé qué es ser joven. Deber ser algo que tiene que ver con estar abierto a la posibilidad de que uno puede estar equivocado y tener la posibilidad de cambiar para mejorar. Una frase que me gustó mucho de la columna de este señor Silva Romero es una que le atribuye a Picaso: “Se necesita mucho tiempo para volverse joven” Es verdad para mí. Yo siento que ahora soy mucho más joven que lo que fui desde mis 15 hasta mis 28 o 29.  La juventud mía es reciente. Pero hay gente a la que nunca le llega. Siguen creyendo que aún están en lo correcto. Y lo más chistoso es que de una forma aterradoramente supersticiosa, creen que algo está bien o es correcto porque así lo han pensando “toda la vida” desde que tienen cuatro años, o hasta tres los más genios. Como si fuera motivo de orgullo y no de vergüenza seguir pensando lo mismo desde siempre como un imbécil. Cómo si un niño de cuatro años fuera un buen consejero.

Otra frase que me gusta mucho y que no está en la columna y no sé de quién es, es que la humanidad ha fracasado en todos sus sueños y triunfado en todas sus pesadillas. Y tantos jóvenes han sido partícipes de esto que espero que el futuro, como dice Silva, sea mejor de los viejos. Silva tiene 34 años, por si las dudas.

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