Durante el día de ayer tuve en mi twitter-facebook-skype un mensaje que dice “Los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que NO votan! A votar!!!” La frase la oí antier creo en La Luciérnaga, además un día después de haberle oído a una persona muy educada y que yo respeto mucho, que no iba a votar porque no iba a participar de esa farsa. La aserción me dejó perplejo. Decía ella que, así como yo fantaseaba con una masiva votación en blanco, ella fantaseaba con unas elecciones en las que nadie votara para dejar en claro que la gente no cree en la farsa que son las elecciones. Y la verdad, la idea me pareció tentadora por un momento. Pero luego pensé que no. Porque este ordenamiento jurídico bajo el cual en desgracia me tocó nacer, este entorpecimiento, este fardo, este hándicap, esta limitación, este estigma, esta desventaja, este pero, esta vergüenza ajena, esta cosa esnob, clasista, discriminadora, esta farsa, esta charada, este defecto, este mecanismo de opresión inmoral y oprobioso, esta cosa asesina y desplazadora de sus ciudadanos, esta cosa tramposa y ladina, esta maquinaria alineada del lado de los más poderosos, esta cosa, la patria me refiero, colombia, pues si será de todo, pero adulteradora masiva de elecciones, creo que eso aún no es, o con más precisión, en este momento no lo es, porque creo que ya lo ha sido, pero dejó de serlo. O sea, yo confío en la registraduría. Y en las encuestas a bocajarro que hacen los noticieros. Es decir, yo creo que sí, como en mis fantasías, hubiera una masiva votación en blanco, esto se notaría y sería un bonito ejemplo para el mundo, además de que aquí desencadenaría la inhabilitación de candidatos, aunque sea por una vez. Y eso querría decir algo. Algo pasaría. No sé si bueno o malo, eso, depende de la perspectiva. Pero pasaría algo diferente a lo de siempre. Lo cual yo creo, es conveniente para los votos de opinión. Y si se volviera otra vez a votar en blanco, bueno, la verdad, no pasaría nada. Lo cual yo creo que es ilógico e inconstitucional, y es otra muestra de las incontables cosas negativas de la colombianidad. Pero así lo establece, vaya uno a reírse, el ordenamiento jurídico colombiano: “En ejercicio de sus atribuciones constitucionales, especialmente las conferidas en el parágrafo transitorio del artículo 12 del Acto Legislativo No. 01 del 3 de julio de 2003 que modificó el artículo 263 de la Constitución Política”, esto es el del reglamento 01 de 2003 del Consejo Nacional Electoral.
ARTÍCULO 12°. VOTO EN BLANCO. Es aquel que se marca en la casilla correspondiente a dicha forma de expresión electoral.
Cualquiera elección en la que los votos en blanco constituyan mayoría absoluta en relación con los votos válidos, deberá repetirse por una sola vez. Cuando se trate de elecciones uninominales, no podrán presentarse los mismos candidatos.
En caso de elecciones plurinominales sólo podrán presentarse las mismas listas cuando éstas hayan superado el umbral establecido para el efecto.
¿Por qué por una sola vez? ¿Es una forma de forzar a los electores a conformarse con lo que hay? Debería ser ad infinitum. Y no es una exageración: es que como está, regula, mejor digamos, amputa, limita de manera descarada, el derecho a la protesta más democrática que yo me pueda imaginar: el tal constituyente primario oponiéndose al estado. Entonces el problema de esta farsa como decía mi amiga, no es el voto, sino el tipo de voto. Porque el poder corruptor de quienes manejan ese país mediante el voto que no es de opinión, sino que, eufemísticamente se llama “de maquinaria”, incluso ese poder, tiene un límite. El límite es que los votos, a nivel macro, se cuentan de manera honesta. Esta honestidad sin embargo, se ha tornado inútil. Porque años y años de elecciones, años y años de decir que el congreso es lo peor, años y años de que pasen las cosas más graves y de que no pase nada, han logrado formar generaciones enteras de personas apáticas a la política, y que por lo tanto, no votan. Estos buenos ciudadanos que no votan, que llegan a ser la mitad o más del censo electoral, serían en gran parte el potencial de cambio que necesita esta desafortundada geografía de la pasión, pero que los que manejan esta vaina saben, está perfectamente controlada. Quietica en su casa. Desentendidos de la evolución siniestra de las condiciones de vida, hasta que les toca empezar a mantenerse y comprar cositas, y entonces se dan cuenta de lo jodidas que están las cosas. A mi generación y las cercanas, a vida les toco mucho, pero mucho más dura que la de nuestros padres. Toda esta masa de apolíticos hace un trabajo que está lejos de ser neutro: sigue dejando trabajar a este grupúsculo oscuro de personas que manejan el país, y cuyas agendas, se van a sorprender no están en el interés público. No es que bajen los intereses de las tarjetas de crédito, ni es que mejore la salud, ni que quienes tengan más paguen más impuestos, ni es que haya mejores profesores para los niños pobres, ni que las empresas respondan por sus abusos laborales, o el estado por su ineficiencia criminal, o que hay justicia. No no, nada de esto. Más de lo mismo.
Entonces sí, yo sigo fantaseando con los efectos poderosos que tendría un voto de opinión organizado. Si estoy en lo cierto, gano, y si estoy equivocado y la patria es tan abyecta como para adulterar de manera masiva resultados electorales, en el fondo creo que también gano yo y gana mucha gente. Porque así las cosas ¿no se justifica (más aún) la rebelión? Yo creo que sí. El problema con la rebelión aquí, son varios de los antecedentes creados precisamente aquí. Por ejemplo esta insurgencia absolutamente inútil, vergonzosa, inmoral, indigna, y bueno todo ese mismo derrame de adjetivos que usé más arriba, todos esos, también le aplican, todos y cada uno, a las farc. No es casual que “la democracia más antigua de américa latina” y “guerilla más antigua” del mismo continente, convivan en el mismo pedazo de tierra. Son expresiones distintas de la misma decadencia crónica en la que todos tenemos parte, sobre todo por omisión. Y de nuevo: los años y años en donde la gente ha sido convencida de que los malos están lejos, por allá, en cualquier lado: en venezuela, en el monte, en sus guaridas malignas. Y seguro, allá esta gran parte de lo peorcito, pero seguro no está la parte que lo jode o joderá a usted o a mí. Esa parte oculta está detrás de capas y capas de atenciones al cliente, comités, coordinaciones, jefaturas, subgerencias, direcciones ejecutivas, juntas directivas, etc. Está en los –ríase-, organismos de control que son espectadores pasivos del robo al erario y genocidios de ciudadanos sin poder. Está en la charada de sistema judicial, de salud, de infraestructura, de comercio que bueno, no digo que hayamos ayudado a construir, pero cuando se pueda, ayudemos a desmontar.
Por ahora, ¿aunque sea votar, no? Tratemos de meter gente decente en el congreso. Hay de donde escoger, y entre más respaldados lleguen con votos, mejor, cada voto cuenta. Uno, dos, cinco diez, empiezan a hacer la diferencia. De pronto a nuestros bisnietos les toca algo mejorcito.