Metaopinión: Opinión sobre la opinión

Análisis crítico de medios de comunicación en Colombia

Ranking de colegios: comparaciones simplistas

Publicado por metaopinion en noviembre 12, 2011

No, no es que me parezca que el examen del ICFES sea una herramienta inadecuada para comparar colegios por que deja por fuera otras muchas cosas que hacen los colegios. Es que el examen no es para eso. El examen verifica la presencia y grado de desarrollo de unas competencias importantes a desarrollar en la escuela y que correlacionan con el éxito académico en la educación superior, que claro no es todo en la vida, pero sin el cual en cambio, si se pierde mucho. El asunto que quiero tratar no es si el ICFES sirve para comparar colegios, porque creo que si es muy bueno para ese fin, sino de cómo hacer un uso adecuado de esos resultados para hacer comparaciones. Quiero ilustrarlo con un análisis del listado de mejores colegios de la revista Dinero de este año, y con una caso particular que es el siguiente: un colegio gradúa un (1) estudiante con un muy buen ICFES.  Otro colegio gradúa 138 estudiantes, y logra que el promedio de los puntajes del ICFES de toda, toda su cohorte, sea 0,9 puntos inferior al del colegio de la promoción unitaria. ¿A cuál colegio le fue mejor en el ICFES?
Yo diría, y creo no estaría solo, que le fue mejor al de 138 estudiantes. Las razones, bueno, la primera, es que la diferencia entre… no, no no un momento: ¿en serio, se necesita explicar porqué es más meritorio obtener resultados académicos superiores con 138 personas que con una? En este colegio de 138 estudiantes podría haber 50 estudiantes  con un ICFES igual o superior al que se sacó el muchacho de este colegio que tiene en último grado al mismo candidato para el equipo de tenis y de ajedrez.  Es mejor en el ICFES el colegio de los 138 que el de uno. Creo que este es un hecho evidente y sencillo.
Este hecho evidente y sencillo no se ve reflejado en la entrega de este año del ranking que todos los años publica la revista Dinero. Y no creo que sea la primera vez que ocurre algo similar. La entrega del listado de colegios es un número especial de la revista, es la noticia de carátula. Es el catálogo como el que muchos colegios se comparan y escogen. El listado lo leen profesores, padres de familia y desde luego los estudiantes de los colegios. Es información que la revista decide entregar al público y debe asumir responsabilidad por ella. (Ver listado completo aquí) Sobre todo porque es información comparativa. Está diciendo a viva voz y con nombre propio que A es mejor que B. No es algo simple.
Algo que si es simple en cambio, es la forma como Dinero rankea a los colegios. La simpleza es literal:

“La posición de cada colegio se estableció con base en un promedio simple de los resultados que estos obtuvieron en las ocho áreas evaluadas (matemáticas, química, física, biología, filosofía, inglés, lenguaje, ciencias sociales)”

El subrayado es mío. Los resultados del ICFES van mucho más allá del promedio simple de las áreas. Este enfoque, simplista, desconoce  varias otras cosas: el desempeño por componentes en las disciplinas, el nivel de competencia evidenciado por el estudiante y sus resultados en las profundizaciones y prueba interdisciplinar,  por decir algo.
 Si uno mira el instructivo de interpretación de resultados que aparece en la página del ICFES, actividad que recomiendo altamente a Dinero, uno se da cuenta que la variable que resume de manera más global y acertada todas las complejidades del examen es el puesto que se le asigna al estudiante (página 57 de la guía). El puesto es una medida de qué tan arriba o abajo está comparativamente el resultado individual de cada estudiante en una asignación que va del puesto uno al mil. Para el caso, el puesto uno está por encima del 99,9 de los puntajes obtenidos. Este puesto lo comparte cierto número de personas; no es exclusivo. Otros estudiantes pueden haberse sacado ese mismo puesto, pero son muy pocos. Los puestos del 1 al 100 corresponden al 10% superior de los resultados obtenidos por todos quienes tomaron la prueba en un año dado. A medida que el puesto es más grande los resultados son comparativamente peores: sacarse el puesto 576 es muy malo por ejemplo. El ICFES sabe, o debería saber, cuántos estudiantes hay en cada puesto.


Una medida justa de los resultados del ICFES de un colegio debería tener en cuenta dos cosas. La primera, cuantos estudiantes lograron qué puestos. Esta información ponderada de un manera sencilla le puede dar un puntaje único a cada colegio. La segunda cosa que podría debería tener en cuenta una medida justa de los resultados es alguna medida de la dispersión de los puntajes, por ejemplo, ahí si, la desviación estándar de los promedios globales entre estudiantes o por áreas. es. Entre menos dispersos los resultados de estudiantes, mejor. Entre más parejas las áreas, más “integral” el proceso educativo, a menos en lo académico. Así se podría hacer un reconocimiento justo a instituciones educativas que logran excelentes resultados con grandes números de estudiantes, y se evita publicar en un medio de difusión nacional algo tan contraevidente como que un colegio de uno o dos estudiantes es mejor en resultados ICFES que que uno que gradúa 98 o 130 estudiantes con ICFES excelentes. No encuentro una justificación razonable para ignorar el número de estudiantes que cada colegio gradúa. No es una información que simplemente se pueda ignorar. Un colegio que logra altos niveles de aprendizaje en todos sus estudiantes es un colegio más equitativo que otro que sólo logra unos cuantos buenos puntajes, o sólo en algunas áreas.
La injustica inherente a un análisis simplista de la información afecta a los punteros y a los coleros, y como siempre, peor a los de abajo. Por ejemplo, yo no veo la necesidad o el sentido de informar a los padres y madres de 38 bachilleres de dos colegios de sordos en Bogotá, que sus muchachos obtuvieron virtualmente los peores resultados del ICFES en Colombia, con los lugares  12.270 y 12.271. En el municipio de Barranco de Loba,  en el departamento de Bolívar hay un colegio con un solo muchacho o muchacha que está en el puesto inmediatamente anterior al de los niños sordos, a tan sólo cuatro puestos de tener los peores resultados del ICFES en Colombia, con un promedio de áreas de 30.38 (sobre 100). Un puntaje que en mucho debe relacionarse, me aventuro a decir, con vivir en un sitio que se llama Barranco de Loba, y también con sacar 13 puntos, el menor puntaje nacional, en la prueba de física ¿Habrá contestado algo? ¿Que validez tiene ese resultado?
Hay otras situaciones realmente preocupantes que merecen ser visibilizadas: Hay seis colegios que gradúan cada uno al año  más de 500 estudiantes. Conjuntamente más de 4.300. De estas seis factorías masivas de bachilleres, ninguna está entre los primeros 1.000 puestos del listado de Dinero, pero en cambio tres de ellas, con más de 2.000 estudiantes, están por debajo del puesto cinco mil (5.000). Y cuatro son públicas. Un colegio con 500 personas en 11 puede tener fácilmente 4000 estudiantes. 4000 estudiantes no alcanza a haber en muchos pueblos de Colombia. La magnitud del impacto que estas instituciones están teniendo en sus comunidades es gigantesco. Valdría la pena mirar qué pasa ahí, para empezar.
 Encuentro muy interesante el rumbo más investigativo que ha tomado Dinero últimamente, pero también me parece muy decepcionante el tratamiento simplista de esta información de puntajes del ICFES. Hay muchas cosas de mayor utilidad pública que se podrían decir a partir de un análisis juicioso de los resultados del ICFES. Cosas más interesantes que “Crece la ventaja del calendario B sobre el A y se consolida el reinado de Bogotá”, que es un cliché sobre la situación de la educación en Colombia. Mejor algo tomado de la misma nota y que me parece mucho más actual y acertado:

“Quienes creen que el problema más grave de la educación en Colombia está en las universidades, están buscando el ahogado río arriba. Los resultados de las pruebas Icfes presentadas por los bachilleres muestran un estancamiento de la calidad y un claro sesgo en contra de los colegios públicos y las regiones más pobres. Quizás no son los estudiantes universitarios quienes deberían estar protestando en la calle, sino los padres de familia cuyos hijos cursan primaria o bachillerato”

Ojalá los mismos estándares rigurosos de análisis de información que ha mostrado Dinero en otras áreas se vieran también en temas educativos, tan importantes pero tan secundarios en los medios.

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La victoria de Petro y el talante de El Tiempo, o porqué El Tiempo es tan malo, parte VI

Publicado por metaopinion en octubre 31, 2011

Gustavo Petro Alcalde en El Espectador.com

Cuando empezó la campaña por la alcaldía de Bogotá, y bueno, mucho antes, sabía que el Polo no iba a repetir. Entre los efectos nefastos de la alcaldía de Samuel Moreno uno que particularmente me dolía, era la derrota de la izquierda en Bogotá, que como símbolo político es tan importante. Perder Bogotá para la izquierda, me parecía nefasto, no sólo por lo que significa para mí ser de izquierda,  (prueba sencilla para saber si usted es de izquierda o no en esta columna), sino porque perder Bogotá es más o menos perder todo. No veía cómo la izquierda podría triunfar en Bogotá, y la única otra esperanza estaba en el partido liberal, y en David Luna.  Luna batió en franca lid a Carlos Eduardo Guevara Villabon (no, no es un nombre inventado), derrota que por transitividad debemos atribuirle sin matices a Rafael Pardo, así como el desastre de Samuel y del Polo en Bogotá, sin matices debe atribuírsele a Carlos Gaviria.

Y cuando Petro empezó con su campaña, yo vi el panorama muy difícil. Difícil porque me suponía que iba a haber un justo castigo a cualquier cosa que oliera a Polo, y Petro bueno, es un fundador de ese partido. Así lo hayan expulsado, así él los haya denunciado, y así él haya dicho de todas las formas y en todos los tonos el desastre que ha sido el Polo y de su relación con ellos (ver entrevista), mucha gente no le cree. No le cree porque, en honor al descubrimiento del agua tibia, yo he dado otra evidencia innecesaria de que, finalmente, la gente cree lo que se le da la gana,  no importan razones en muchos casos. La vi muy difícil para la izquierda porque Petro tiene una imagen negativa muy alta, porque iba con Peñalosa en contra, aunque este fuera tan mal, y porque hubo tanto apoyo mediático a esa alianza circense de Mockus con Parodi.

Bogotá es una plaza significativa electoralmente en Colombia. Y la ganó otra vez, y en circunstancias muy difíciles un candidato que así Antonio Caballero diga y rediga que no, con tanta rabia – tampoco hay que creerle todo a Caballero- es de izquierda.  Y ganó Petro. Para mí este hecho es indiscutiblemente la noticia política en Colombia. Además por su pasado insurgente. Qué tipo de cosa descerebrada y extraterrestre hay que ser en el mundo para no reconocer que esta es la noticia política en Colombia. Es un hecho obvio, en serio. Ah ya sé: se me ocurre el último corresponsal de las propagandas de Davivienda, ese que, como era extranjero, no podía entender expresiones que utilizaban lenguaje figurado, expresiones que existen, me aventuro a decir, en el 100% de las culturas y lenguajes humanos.  Es que a los extranjeros si que les pasan cosas chistosas en este país  tan único y tan especial que es Colombia: Colombia, el país en donde existe el lenguaje figurado. El riesgo, el riesgo es que te quieras quedar. Eeen fin,  ¿quién o qué hay que ser para minimizar la noticia política del día en Colombia? ¿Quién o qué hay que ser para ignorar al protagonista del hecho político en Colombia?

El Tiempo. O con más precisión, eltiempo.com, pero, es lo mismo. Le he dado recargar varias veces a mi navegador pero me sigue apareciendo en portada lo mismo: un titular que dice “Los grandes triunfadores de esta jornada electoral” y luego esta foto:

Noticia según El Tiempo: que cinco personas por ahí ganaron unas alcaldías.

En la que aparecen, entre nombres de tan alta recordación – en mi orden de recordación creciente y sin la ciudad, a ver quién adivina-: Rodrigo Guerrero, Elsa Margarita Noguera, Aníbal Gaviria y Campo Elías Teherán Dix. No soy dado a transcribir más del 10% de una noticia cualquiera, pero en este caso me voy a permitir transcribir el 100% de lo escrito por El Tiempo con respecto a Petro en esta nota:

“En el caso de Bogotá, Gustavo Petro, ex militante del Polo Democrático y desmovilizado del M-19, fue el vencedor en un hecho que significa la continuidad de la izquierda en el segundo cargo del país. (Vea acá infografía de los resultados en las alcaldías).

Petro, quien se presentó por el movimiento progresistas, se impuso gracias a la división de los votos del centro y de la derecha, y con un discurso de lucha anticorrupción y promesas de humanizar la vida en Bogotá. (Peñalosa reconoce su derrota y felicita a Petro).”

Estas son 90 palabras de las 430 de la nota, es decir, una quinta parte aproximadamente. De una quinta también es la parte de la foto que le toca a Petro. Y de una quinta categoría, me parece a mi,  es el tratamiento noticioso a ese man, como es que se llama, ese, ese,  el que ganó la alcaldía de Bogotá, ah si, Petro.  Muestra el talante ladino de El Tiempo por varias razones. Una, porque es que el señor se ganó la alcaldía de Bogotá, cuya importancia no podría recalcar lo suficiente. Dos porque es él quien la gana, y gústele a uno Petro o no, esto es sorprendente en un país en dónde hace no mucho el entonces presidente lo llamaba guerrillero vestido de civil y un man del partido que el fundó destruyo a Bogotá, física y espiritualmente. Y tres porque de esas miserables 90 palabras que El Tiempo le dedica a la noticia política del momento, primero de entrada lo define como un desmovilizado, y luego gasta 55 palabras explicando que si Petro ganó fue por la división del centro y la derecha, que igual, siendo un hecho cierto, explica hechos políticamente secundarios: ¿Que perdió Peñalosa? ¿Que perdió Mockus? ¿Que perdió Parodi?  ¡ Por favor! Olvidan los de El Tiempo reseñar además el detalle de que Petro podría tener la mayoría en el concejo.

El Tiempo puede ejercer su legítimo derecho de repudiar a Petro. Pero todo lo aquí narrado presagia que será difícil encontrar información confiable sobre la gestión de Petro en ese medio. Bueno, nada que sorprenda (ver la serie “Porqué El Tiempo es tan malo I, II, III, IV y V).  No sobraba advertir. ¿Y qué cómo se podía hacer? Vean El Espectador o Semana.

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Uno cree lo que le parece y el voto de María Isabel Rueda

Publicado por metaopinion en octubre 18, 2011

María Isabel Rueda

María Isabel Rueda

Hace muchos años leí un artículo que me dejó muy impactado. Se llama “Argumentation Rationality of Management Decisions” de Axl. W Verder. Me dejó pensando en que es muy difícil darle soporte racional a muchas decisiones. Las decisiones que tomamos tienen un grado de incertidumbre más o menos alto, y podemos darles mejor o peor soporte. Podemos hacerlas pasar por racionales así no lo sean mucho. Podemos usar mentiras como argumentos. Podemos vender mal una buena idea para tomar una decisión, o vender bien una mala idea. La toma de decisiones es un asunto bastante complejo. En esta ocasión muestro con un caso que finalmente, uno cree lo que le se le da la gana sobre las personas, no importa lo que esas mismas personas digan. Es una demostración sencilla de un hecho cierto y conocido: uno puede no creerle a la gente lo que dice, y para sustentar su decisión ofrecer razones que la verdad, no importan.

La demostración tiene dos componentes. El primero es la entrevista que María Isabel Rueda le hizo Gustavo Petro el 11 de septiembre de 2011. La entrevista se puede ver aquí. La entrevista es interesante, creo que sintetiza varias cosas interesantes de recordar, sobre todo para quienes dicen que Petro estuvo con Moreno y que lo apoyaba (lo cual es falso). También habla sobre la relación de Petro con otros líderes del Polo, que a mí en lo personal me parece interesante, pues me explica y confirma varias intuiciones que tenía. Rueda las describe como “guerras” en sus preguntas: “¿Cómo empezó su guerra con Robledo?”, “¿Cómo empezó su guerra con Gaviria?” Y pasando por las Guerras, pasa al tema de las razones de Petro para aspirar a la alcaldía. Ella cree que es por sacarse una espina del Polo, como lo devela pregunta: “¿No será que usted está de candidato a la alcaldía de Bogotá por sacarse una espina del Polo?” Petro le dice que no, que no era con el Polo, sino contra los corruptos en muchos otros partidos. Rueda insiste: “Entonces, ¿sí hay espinita?” Petro lo contesta de forma directa que no. Luego pasa a otras preguntas y bueno.

Ahora viene el segundo componente. El 15 de octubre de 2011 Rueda anuncia su intención de voto para la alcaldía de Bogotá, que será por Gina Parody. Pasa a exponer porqué no votará por los otros opcionados. Desecha a Peñalosa en primer lugar porque luce vanidoso y   cuadriculado, que me parece un argumento superficial y sintomático de la baja calidad de las columnas de opinión no solo de ésta si no de otros columnistas. Si uno dijera que fulano no debería ser alcalde porque es vanidoso y cuadriculado, seriamente, ¿Qué es lo que en realidad está diciendo? ¿Podría ser Fulano Mockus, o Gina, o Galán? Claro que sí. El argumento es bastante superficial. Rueda desecha a Peñalosa en segundo lugar  porque no va a hacer el metro. Yo no sé si es bueno tener metro o no en Bogotá. Sé que me parece chévere, eso es todo. No sé si conviene o no, o si es responsable o no. Sí sé una cosa: el argumento de que Bogotá es la única ciudad del mundo –junto con Lima- de más de X millones de habitantes que no tiene metro, es un argumento bastante, bastante flojo. ¿Hay una relación causal entre los habitantes y el metro? Claro que no.

Y en el tema de Petro, bueno, Rueda entra diciendo que de entrada jamás ha considerado votar por él. Da un par de razones en las que no profundiza mucho, en las que asume que estatizar es inherentemente malo, que lo público es malo, and the music. Pero la razón de más peso que da es esta:

“Pero, sobre todo, porque esta aspiración suya a la alcaldía de Bogotá tiene un tufillo de “sacada de clavo”. Petro prefirió sacrificar, por lo menos en los próximos ocho años, sus aspiraciones a la Presidencia, a cambio del intento de convertirse en el próximo alcalde de Bogotá. Y me temo que, más que por interés hacia la capital, su aspiración contenga una revancha política.”

Pero Petro le dijo que no en la cara. Dos veces. ¿Importó? No,  ella no le creyó, a lo cual tiene todo su derecho. Creo yo que al menos, si debería reconocerlo y mencionarlo. Así, desparpajada y confianzudamente, a lo ella. Podría haber dicho “Gustavo me dijo que no era por sacarse la espinita, pero francamente, yo no le creo”. Desde luego, algo así no lo iba a hacer. Seguro que le hizo lo mismo a Peñalosa. A mí personalmente, siempre me ha gustado Petro, y si estuviera en capacidad, votaría por él en estas elecciones, con cierta incertidumbre, pero creo que eso haría. No tengo clara su relación con Fecode, y no sé qué rumbo le daría a la Secretaría de Educación. Si supiera que no le influyen los unos y que la SED cambiaría de rumbo, lo haría sin dudas. Y su supiera lo contrario, votaría por Gina Parody. Me gustan mucho sus propuestas, aunque no me gusta su talante, un poco más a la derecha de lo que me parece moral. Si, hasta lo haría porque no me gusta tomar decisiones por razones que parezcan flojas, y me aguanto su talante por no dar mal mi voto. O hasta el de Peñalosa. Al votar me preocupa hacerlo por las mejores razones posibles, y trato de no hacerlo por razones superficiales. Como que el uno es cuadriculado, o que el otro en realidad se está vengando. La explicación de la venganza le va mucho mejor a Álvaro Uribe por la presidencia: venganza por el asesinato de su padre. ¿No es esa una mucho mejor razón?  Pero ¿alguien habla de eso?.

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Los valores conservadores

Publicado por metaopinion en junio 26, 2011

Ese faro moral que tanto contribuyó al desarme de los corazones en colombia

La página web del partido conservador es, no sé, a falta de un mejor término, interesante. Tiene un toque de dejadez, pues permanentemente habla de una visión distante en el futuro que sitúan, y no es un chiste, el año pasado como en agosto. A mí esto me hace pensar en toda una serie de situaciones de la vida tan profundamente irónicas que parecen intencionadas. antanas mockus tiene un movimiento político que se llama “visionarios”. Valerie Domínguez protagonizó una serie que se llama “los caballeros las prefieren brutas”. Un partido que se llama conservador dice que es de avanzada y que “propone a los colombianos un Contrato por Colombia con plazo al 2010 para poder celebrar el bicentenario de la nacionalidad en una patria nueva donde se pueda vivir”.

Hay muchos más conservadores de los que uno cree. Ideológicamente parece que es bastante fácil serlo. Dicen ellos que “[los colombianos] todos ellos son conservadores: Ninguno quiere destruir la patria ni destruirse a sí mismo”. Es complicado no ser conservador de acuerdo a eso. Tendría uno que ser una especie de guerrillero suicida. Ridiculeces derivadas de ridiculeces. ¿Hasta dónde podrían llegar? Juguemos un poquito. Dado que la única forma de no ser conservador es siendo un guerrillero suicida, podría uno ser conservador siendo cualquier otra cosa. Por ejemplo, un hombre tradicional y católico, un hippie apolítico, o por decir algo bien loco bien loco, un nazi homofóbico. ¿Un nazi homofóbico? Sería como una de esas típicas exageraciones ridículas que tanto se me dan. Lo sería aún más si un nazi homofóbico fuera escogido para representar los valores del partido conservador en una contienda electoral. Pero la realidad siempre supera a la ficción.

El partido conservador busca a william vinasco como posible candidato a la alcaldía de Bogotá. vinasco para mi es una persona que todos los días, pone su granito de arena para que la sociedad colombiana sea cada día, un poco más inculta, más ordinaria, más homofóbica, más machista y para que además, se sienta orgullosa de serlo. Este granito de arena que este hombre que viene de abajo y se ha hecho a pulso, y que así, a punta de tesón y dedicación ya tiene su jet privado, dura al menos tres horas al día, y es posible oírlo sobre todo en los taxis de esta bella ciudad, y se llama candela. O como él dice caaaaaaaaaaaaaadeeelaaaaaa. Cualquier día, todos los días, candela es un paso más en la degradación humana y cultural de la patria. ¿Quiénes son las personas que votan por william vinasco? Que parte de la vida de william vinasco que uno conoce hace pensar que podría ser un buen alcalde. ¿Sus flotillas de taxis? ¿O la risa idiota que suelta después de cada chiste ofensivo después de otro? O ya sé: este video de radiópolis. (Noten el movimiento desacompasado y errático de su bocota siguiendo una canción que no se sabe en un idioma que no habla)

Oírlo o verlo por diez minutos o menos, ya debería ser evidencia suficiente para empezar obviamente por no darle el voto. Pero el tipo debe tener su gracia. A ver por ejemplo, si a usted le preguntan usted qué opina de hitler, entre estas opciones comunes del acervo cultural de la gente educada, ¿cuál escoge?:

a)      Asesino
b)      Psicópata
c)      Racista
d)     Interesante

Anote su respuesta porque aquí viene otra pregunta. Si a usted le preguntan, ¿Qué hizo hitler en la vida?, cuál de estas escoge usted:

a)      Iniciar la peor guerra en la historia de la humanidad
b)      Conducir el genocidio judío
c)      Poner el mundo a sus pies
d)     Conducir a una sociedad más o menos avanzada al odio y la barbarie

Y va uno a ver las respuestas de vinasco y si, tiene su gracia. Dijo que entre los cinco personajes históricos que él invitaría a su casa estaba hitler porque “debió ser sumamente interesante, no cualquiera pone el mundo a sus pies”. Interesante la respuesta. La denuncia la hizo Daniel Coronell en el 2007. No sé qué haya aclarado vinasco, francamente, resulta irrelevante, así como si en realidad es nazi y homofóbico, cosa que no me consta, pero que él mismo no ayuda mucho a esclarecer con su candela y sus declaraciones. Los conservadores, que en las últimas cinco elecciones a la alcaldía de Bogotá no han hecho sino el ridículo, serán muy tradicionalistas, pero a la hora de hacer alianzas aspavientos nunca han tenido, y esta es otra prueba más. Y luego tienden el descaro de preguntar por qué se acusa a los conservadores de reaccionarios. Ese es el talante conservador (vean esta excelente descripción de Alfredo Molano) Si fueran un poco menos inmorales, no darían tanta papaya. Pero al parecer les resulta muy difícil oponerse a los impulsos más fundamentales de su naturaleza.

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Si yo pensara en estereotipos

Publicado por metaopinion en junio 1, 2011

nicolas uribe, el antiprogresista

Tengo una historia personal con la palabra estereotipo. Debí haberla aprendido en 1989,  y se me ocurrió usarla para contestar alguna pregunta pública que me hizo mi profesor de español de noveno. Creo que validó mi respuesta, pero al mismo tiempo me criticó por usar palabras tan rebuscadas. Es un pequeño trauma que me acompaña hasta hoy. El recuerdo es indeleble porque yo sabía que iba a usar una gran palabra y de seguro esperaba recompensa. Qué puedo decir. Eran las necesidades de mi ego en ese entonces.

Sucedía además que, de mis profesores, ese de español era uno de dos o tres máximo, de un nivel cultural decente en mi colegio. Pero yo nunca le gusté. Siempre prefirió a otro amigo mío, y siempre sentí que a mí me cobraba más duro los errores, o que no me celebraba tanto como debiera mis pretendidas brillanteces. Además, de todos los profesores que hubiera esperado me criticaran por usar esa palabra, el hecho de que lo hiciera el de español, era lo que menos me esperaba. Total, independiente de su intención, siempre tuve cierta fama de hablar rebuscado entre algunas personas. Pero bueno, esta breve reminiscencia personal (rebuscado, si) no es el tema. El tema son los estereotipos, palabra que como he usado tantas y tantas veces desde ese entonces, seguramente estimulado precisamente por el rechazo de mi profesor, tiene una cierta importancia para mí.

Y vino al tema por esta columna del señor nicolás uribe, a quien como a tantos políticos, no conozco personalmente, y sólo puedo ver de ellos lo que aparece en medios. No me gusta. No me gusta por uribista. Sin embargo, habría yo pensado que si existieran intelectuales de derecha, cosa que con sinceridad encuentro contradictoria por razones éticas, él podría ser uno de ellos. Su columna titulada intolerancia progresista sin embargo me refuerza la idea de que pensar en un intelectual ético y de derecha es imposible. La diferencia entre derecha e izquierda es sencilla: si usted está de acuerdo en la defensa en contra de los abusos de grupos o individuos muy poderosos en contra de las personas del común, se reconoce como tal, y no tolera en ningún escenario abusos contra la dignidad humana y los derechos de comunidades de personas con poco y muy poco poder, usted es de izquierda. Si no, usted es de derecha. Por ejemplo, si usted cree que para generar empleos es mejor no molestar mucho a las empresas, con tal de que inviertan, así contraten en condiciones desfavorables y tengan divisiones de servicio al cliente especializadas en burlarse de usted, entonces usted, además de ser una mente privilegiada que entiende las complejidades de la macroeconomía, es de derecha. Y si no, es de izquierda. Para mí el asunto fundamental en la comprensión de la sociedad es el poder. Hay personas y grupos con mucho, y quizás demasiado. Hay otras con poco, muy poco, y otras tan totalmente desposeídas que hay unos soldados que creen que las pueden matar por ganarse unas horas libres y salir impunes. Hay en mi concepto, mucha mala teoría y mala ciencia hoy que dice que no, que eso del poder no, que es  obsoleto y anacrónico y que todos tenemos. Si usted cree en eso, le sugiero recordarlo la próxima vez que tenga alguna discrepancia con su facturación del celular y decida hacer un reclamo, o mejor aún, si tiene alguna discrepancia con su banco en relación a sus derechos y deberes.

Pero a diferencia de Nicolás uribe yo me refiero a las personas en particular y no a la totalidad de los grupos de personas de forma indiscriminada. O al menos trato. Me esfuerzo en ser cuidadoso con el uso de los cuantificadores clásicos de la lógica aristotélica: todos y algunos. No me gusta armar categorías de personas, a no ser que ellas mismas se organicen para definirse como tales: por ejemplo, una categoría mal hecha y ridícula, pero autodefinida: los verdes, el polo. No me gustan las categorías nacionales ni regionales. No pienso una cosa de la gente por ser de tunja, o de pasto, o de la costa, o ser negra, o lo que sea. Me parece profundamente irrespetuoso. Me transporta otra vez al colegio. Teníamos un compañero de apellido Dangond Hinojosa. Era primo, creo, de alguien del grupo de Carlos Vives. Ignorantemente, como es común en muchos bogotanos de clase media, por sus rasgos decíamos que era “costeño”. En realidad creo que era de Valledupar. Para la decepción generalizada de profesores y pares, no era el simio dicharachero, perpetuamente sonriente e ignorante que todos esperábamos que fuera, por ser de la costa. Cada vez que empezaba una oración no decía “ajá”. Tampoco se refería a nadie como “cuadro”. Era un tipo muy serio, de mirada más bien triste. No hablaba mucho. Siempre sentí que en el fondo, nos despreciaba a todos por desconocerlo como persona y tratar de meterlo a las malas en el estereotipo del costeño que tan bien venden en las novelas que tanto gustan a tanto colombiano orgulloso y de verdad verdad.

Probablemente desde ese entonces empezó mi esfuerzo por no encasillar a las personas por pertenecer a grupos a los que no han decidido pertenecer.  Es distinto cuando uno escoge a cuando no. Uno escoge ser verde o no serlo, y eso desdice y dice de uno, respectivamente,por poner cualquier ejemplo. Pero uno no escoge la famiia en donde nace. nicolas uribe decidió armar un grupo de personas que llama los progresistas. Al leer la columna, llena de estereotipos, generalizaciones y usos abusivos de “todos” y “ninguno”, descubre uno finalmente que él ha querido llamar progresista a todo el que no piense como él. Da una serie de síntomas de ser progresista, que pueden ser o pueden no ser, finalmente, el fondo de esta pueril e intolerante columna no es tan importante como su uso. Esta columna es una declaración de la forma como nicolás uribe estereotipa a sus contradictores, que él llama progresistas. uribe hace una mezcla desordenda de todo a lo que se opone, y con eso arma un grupo de personas. ¿Con cuántas o cuales características de las que él nombra será suficiente para ser eso que él llama progresista? ¿Bastará con una? No lo sabemos. Queda al criterio interno de nicolás uribe, del cual por como escribe, no me fío. El tema no es nuevo en el señor uribe. Hay un antecedente burlesco hace tiempo en Soho. En esa ocasión se le pidió estereotipar, cosa para la cual tiene talento, pero con humor a un mamerto. Lo hizo con mediana gracia, aunque altísima para el estándar uribista, como se sabe, carente de humor por completo.

En honor a la ironía, en su más reciente trabajo de estereotipación, acusa de tener una intención totalitaria a todos, todos, los que no piensen como él. Un ejemplo típico del modo deshonesto de argumentar de ejemplares comúnmente derechistas, conservadores, uribistas y republicanos. Los poderosos haciéndose las víctimas. Entonces ahora pobrecitos: arrinconados y ridiculizados por esa horda inmoral de progresistas. uribe, él sí de manera inmoral, soterrada y deshonesta, intenta asociar varios ideales que sostienen algunos izquierdistas y asociarlos al término “progresistas”. Al construir esta asociación negativa al término progresismo, de manera consciente – o inconsciente, pues no sé si el señor es tan inteligente- ensalza entonces el concepto opuesto, la tradición.  Promueve así la exitosa retórica conservadora del miedo al cambio y el terror que nos sumió en ocho años de uribismo o en estados unidos a ocho años de bushimo.

En la sociedad más desigual en términos socioeconómicos y de oportunidades (colombia) del continente más desigual del mundo (américa latina) , yo por lo menos si encuentro no solo inmoral, sino antisocial estigmatizar a las personas que queremos promover cambios en beneficio de quienes más los necesitan, y que legítimamente podemos decir que tenemos una agenda progresista, sin que se nos pueda catalogar con las vulgares y toscas generalizaciones de este gran ego neoconservador que espero, después de su última quemada, no tenga otra vez la oportunidad de incidir en decidir qué es mejor para la gente en colombia.

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Tú también, profesor.

Publicado por metaopinion en mayo 28, 2011

No olvidamos a quienes te apoyaron

carlos gaviria, otro profesor como el profesor antanas, parece pertenecer a ese parnaso criollo en donde algunas personas sitúan a los intelectuales que han incursionado en política. Los adoradores de uno y otro –si, adoradores- les crean un pesado halo de infalibilidad. El halo es pesado para ellos, porque son humanos, pero sobre todo para sus seguidores, que se ven a gatas en la difícil labor de responder por acciones y declaraciones que deben, si o si, estar bien pues son obra del profesor mockus o del profesor gaviria.

Las actuales fallas del profesor antanas son más simbólicas que reales. Decepcionar a un montón de gente y hacer el ridículo en público, y sobre todo lo último, pues finalmente en concreto no afecta mucho la vida de la gente. Da de que hablar, pero en relación a la prueba última de desempeño de cualquier ser humano, las acciones, el profesor mockus ha hecho un montón de buenas acciones. En la actualidad la mejor que ha hecho es ratificar que no apoya a alguien que encuentra tan obviamente cuestionable como álvaro uribe. La subsecuente crisis verde es un efecto secundario e irrelevante.

El otro profesor, al que sus adoradores no llaman profesor sino maestro, porque él es más que un profesor, es es, un maestro, tiene en su haber una acción particularmente funesta para la vida de muchas personas. samuel moreno llegó a la alcaldía de bogotá apoyado por carlos gaviria diaz. Yo me acuerdo que la especialidad del antes irrelevante senador moreno era decir estupideces y echar chistes flojos cada vez que veía una cámara o un micrófono. No era un secreto el tipo de persona que era samuel moreno antes de que en mala hora llegara a la alcaldía. Y en particular no lo era para ese faro moral, como a alguna gente le gusta llamar, al profesor, al maestro gaviria.

Cuando llego a un cruce en particular en el centro de Bogotá en donde un indigente con una especie de bate me hace el favor de golpear contundentemente las llantas de mi carro para hacerme notar –gracias, no lo sabía- que no están pinchadas y que voy bien de aire, pienso en muchas cosas. Últimamente pienso mucho en qué tipo de infancia habrá tenido y en qué tipo de sociedad somos que permite que un niño llegue a ese estado. Pero además pienso que si la 26 no estuviera destrozada por culpa de una gestión de alguien que era evidentemente inepto para la tarea, yo no tendría que estar ahí. También me acordé mucho de samuel una vez que me demoré una hora y cuarenta minutos en un trayecto que me tomaba veinte. Pero ¿y el maestro qué?

El maestro, en mi perspectiva personal, ha pasado de agache y nadie le ha dicho nada, no sé si Felix de Bedout. El maestro gaviria no es ningún faro moral, a no ser que se considere moral haber apoyado a samuel en la consulta interna del polo y luego para la alcaldía. El señor tampoco es tan inteligente, por la misma razón. Yo en serio creo que para algunos puede ser difícil pensar en que un señor de tan cuidado pelo blanco no sea esa especie de gurú en que algunos lo han querido convertir. En dónde radica su aura. ¿Es la edad? Podría ser. Yo tengo la impresión que aquí la vejez es como un grado académico. A la gente le gusta pensar que los viejos son sabios, y yo creo que sobre todo a algunos viejos y viejas, que uno ve por ahí actuando como si la vejez les diera los pantalones, y la licencia, para decir cuanta sandez se les venga en gana. Se puede empezar desde no tan joven, para la muestra un botón. Pero con gaviria, ¿Qué es lo que pasa? ¿Es el tono de voz elocuente? ¿Es haber sido magistrado de la Corte Constitucional? ¿Qué ha hecho salir al profesor, digo, al maestro, limpio de toda la debacle Bogotana? Yo no veo nada. Nada que justifique. Con el agravante de que las consecuencias de su pobre juicio político van mucho más allá de la decepción y el ridículo. Son hechos concretos que afectan la vida de millones de personas.

Profesor, perdón digo, maestro, maestro gaviria: esto es su culpa. Enterita. Su falta de juicio moral tiene a bogotá como la tiene. Yo no solo culpo a samuel, sino que lo culpo a usted de manera directa por esto. Cada vez que veo el barrial que es la veintiséis, cada vez que me chequean el aire, cada vez que estoy en un trancón, me acuerdo de samuel y de usted. Eso si le agradezco por permitirme romper cada vez más paradigmas: desapareció de mi mente el imaginario del viejo erudito y sabio. La próxima vez que me encuentre un ser humano de edad avanzada con esas ínfulas, ya estoy curado. Gracias maestro, gracias. Gracias también de parte de toda la izquierda, quedó lista para grandes cosas.

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Cuando nuestros bisnietos estén viejos

Publicado por metaopinion en mayo 22, 2011

¿El sapo que no se pudo tragar fue a Peñalosa?

Le preguntan a antanas mockus en semana este domingo que si “…está cercano a Petro, que habría incluso pensado salirse del partido para crear con él un movimiento nuevo o apoyarlo a él. ¿Eso es cierto?”, y dice él que no, que es sólo un rumor y que además “Enrique [Peñalosa] mismo insistió en que el Partido Verde era un proyecto de cuarenta o setenta años. Cuando nuestros bisnietos estén viejos será un partido que habrá ganado muchas veces las elecciones en Colombia y eso, como imagen de futuro, lo compartimos

Yo si no. El futuro de las cosas buenas en política en este país yo lo veo de la mano de movimientos independientes o del partido liberal. El partido verde, tan pequeño y tan lejos de tener cuarenta o setenta años, no tiene hoy día un sistema de creencias que le permita hacer tres cosas a lo más sencillas:

  1. Definir si es uribista o no lo es.
  2. Declarar públicamente al respecto.
  3. Actuar estratégicamente de acuerdo a las dos cosas anteriores.

Veamos como dirime esto un político profesional, como Juan Manuel Santos:

  1. Define que no es uribista
  2. Declara, públicamente que si es uribista
  3. Actúa de acuerdo a sus creencias.

Para eso se necesita desligar la moral de un aspecto importante de la estrategia, el de las comunicaciones públicas, y ligarlo a aspectos más profundos y fundamentales, como los principios. Los verdes no pueden hacer eso porque tienen un sistema moral que les impide mentir, particularmente en público. Como en esa detestable película “Bailarina en la oscuridad”, dirigida por el igualmente detestable von trier ese, los verdes, o al parecer los visionarios, parecen pensar que la mentira es inherentemente inmoral.

Los verdes, como son de moral obtusa dirimen el anterior asunto de la siguiente forma:

1. Uno dice que si es uribista (peñalosa), y otro dice que él no (mockus). Otro dice que no sabe, que hasta que la justicia no falle, pues ni idea, que uribe es un ciudadano colombiano y tiene derecho. Otro dice que ni lo uno ni lo otro, que él es muy genio para estar en esas a categorías, porque él está más allá de eso (fajardo).

2. Luego cada uno sale y dice según cree.

3. Como ellos son gentes de principios, cada uno sale a actuar de acuerdo a lo que cree y dijo, pero en ese momento ya sus actuaciones son irrelevantes porque a esas alturas ya han perdido la credibilidad, y las elecciones.

La moral verde, tan inconvenientemente plural para un movimiento reconocidamente moralista (mockus dice en la entrevista que “…tal vez nosotros exageramos en el moralismo durante la campaña)…”, de todas formas si alcanza para un tímido intento de zancadilla de mockus a “enrique”:

“Mire, yo era más uribista que Enrique. Él siempre señalaba la desinstitucionalización del país que causaba Uribe, señalaba la falta de política sectorial en lo económico, la poca dedicación al tema de la calidad de vida de las ciudades y varias de las colaboradoras de él también fueron colaboradoras mías.

Qué tenemos aquí: que antanas no va a dejar que peñalosa pose ahora de uribista. La moral verde no da para tener una estrategia de comunicaciones, pero si da para hacerle un pequeño intento de zancadilla a su amigo enrique. Pero es decir la verdad, se dirá él. Y decir la verdad está por encima de todo, por ejemplo de la lealtad a los coequiperos.

Además que es eso de que “tal vez se nos fue la mano con el moralismo”. Es absolutamente evidente que perdieron por eso, y no sobra recordar, por ser tan absolutamente ridículos.

A mí todo lo anterior me parece un síntoma grave de una aguda falta de inteligencia para jugar el juego del servicio público, o sea, la política. Esta ausencia de inteligencia me parece además de irónica, en este caso particular, intolerable. peñalosa y mockus fueron buenos gobernantes, y en su momento supieron jugar en terreno de juego que les era favorable. Ahora son personas muy distintas y al parecer ya no saben jugar para ganar. Quizá nunca lo supieron. mockus le ganó a peñalosa en un escenario del noño contra el loco, que era pelea de tigre contra burro amarrado. Evidentemente ganó el loco. Luego peñalosa le ganó a moreno de caro. Nada inesperado, con más de 16% de diferencia a favor de “enrique” (ver nota de la época). Así las cosas cuando nuestros bisnietos estén viejos, no creo que vean a los verdes como un partido que hay ganado muchas elecciones. Por lo menos estos verdes no.

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Me arrepiento

Publicado por metaopinion en septiembre 5, 2010

Yo me arrepiento de cosas. Siempre me ha parecido arrogante la gente que dice que no se arrepiente de nada. O bueno no, arrogante no, boba, más bien. Porque el hecho es, creo yo, que uno solo actúa como puede actuar con lo que sabe y siendo como es. Puesto de otra forma, no hubiera podido tomar decisiones distintas a las que tomé. Debido a lo que era y a lo que sabía, hice lo único que podía hacer. Pero, habiendo pasado el tiempo, habiendo aprendido, siendo otro y sabiendo más, tener la cachaza de contestar que uno volvería a cometer el mismo error que ya cometió en el pasado, pues no, no lo entiendo. No lo acepto. Y no lo respeto, para que me voy a poner con bobadas. Pero ese no es el tema. El tema es el arrepentimiento que voy a expiar hoy aquí.

Me arrepiento profundamente de haber apoyado alguna vez a antanas mockus y su partido verde. Me alegran un par de viejos contactos que retomé y voces que fue muy grato volver a oír a causa de esa locura repentina. Pero por el resto, me arrepiento. Cuando dijo que Petro de alguna forma apoyaba la violencia, ahí recuerdo, empezó mi desilusión, y así, decepcionado, le di mi voto no sé porqué. No sé porqué, porque después de eso hizo unos debates lamentables y cometió al menos otro par de esos errores crasos que a sus incondicionales les parecen más evidencias de su carácter pristino y genialidad. A esas alturas debí haber votado en blanco. Para lo que he visto hoy, debí haber votado por Santos, cosa de la cual por omisión, me arrepiento. Pero es que me creí el uribismo de Santos. Y la gente es lo que hace, no lo que dice.

No estoy solo en mi decepción. Tengo columnas viejas de otras personas que piensan parecido. Una de arcadia (después de la euforia) y otra de el espectador (colgados de la brocha) para la muestra. En su momento me hicieron dar ganas de escribir. Hace rato, esta otra columna  de un señor forero tascón que se llama “Demasiada verdad” también lo hizo; me aguanté, pero hoy aprovechando, resulta que empieza forero diciendo que:

“hace unos meses un hombre planteó electoralmente por primera vez en doscientos años, una verdad simple y evidente —que era necesario y posible reducir la ilegalidad que tiene secuestrada a Colombia—. Con ella conmocionó al país y puso a temblar al establecimiento político. Pero el hombre cometió un error político imperdonable: no “cesó” las verdades. Siguió “confesándolas” temerariamente…” Y sigue.

Qué risa. Y además le pone esa bobada de los doscientos años y de la conmoción. Doscientos. Toca ser realmente muy cursi para escribir así. Es casi como una balada ridícula de los 80. El “bastardo” -como a él le gustaba llamarse con sus puñitos cerrados y mirada furiosa después de la muenda brutal de la primera vuelta- enfrentado a, enfrentado a espere, espere, mejor digamos así, a lo forero tascón: dos centurias, dos siglos, de mentira y corrupción. “Demasiada verdad”, “demasiada honradez”, “demasiada inteligencia”. Demasiada bobada. Mockus perdió por terco e inconsistente. Es que hacer  acuerdos burocráticos no es el genocidio bosnio, ni está cerca. Ni siquiera es inmoral. Así se hace la política y no tiene porqué implicar inherentemente faltas éticas. Pero para él sí. No hago acuerdos con nadie y no me muevo de esa raya. Y las contradicciones, y la lentitud. Y los canticos esos.

Me arrepiento de haberlo apoyado por moralista, por haberse creído adalid de la verdad y de la honestidad, como si nadie más sino él y sus correligionarios, fueran capaces de ser honestos y verdaderos. Entonces resulta que el monopolio de las virtudes si se vale pero si lo hace él. Pues no. ¿No querías dar esa imagen? No lo creo.

Me arrepiento de haber votado por él porque incita a la gente a hacer cosas abierta y flagrantemente ridículas. Y los convence además de que es por razones morales, y de que si lo hacen es porque son casi tan inteligentes, santos y honestos como él. Es que me acuerdo de Salomón Kalmanovitz con ese infinitamente estúpido gorro de zanahoria y digo qué pasa, qué es esto. Cómo lo hace. Cómo logra semejantes pendejadas en gente seria y estudiada. Porque eran varios, eran varios genios repitiendo cantadillos estúpidos, agarrados de las manos, y con ese hideputa gorro del loveparade en una rueda de prensa. Yo no salí indemne. Yo también hice ridiculeces, que hoy no puedo deshacer como un grupo en facebook (Me comprometo a votar por Antanas Mockus el 30 de mayo, gracias de verdad a quienes se unieron, y que pena pero me voy, y entenderé si no me apoyan en ningún grupo en el futuro), o ponerme a buscarle cuatro votantes para completar una manito. Si quiera no los encontré.

Me arrepiento de haber votado por él porque se unió con fajardo. Yo nunca he confiado en fajardo (sergio fajardo no es independiente), no entiendo qué diablos me pasó que me lo dejé imponer como vicepresidente.

No tenía forma de haber actuado diferente, lo sé. Con la gran necesidad de cambio social que consideraba y considero aún necesario en colombia y con lo que se veía, no hubiera podido actuar diferente. Pero hoy, viendo lo que he visto, me arrepiento. Pero bueno, fue un error honesto. De verdad pensé que estaba haciendo lo mejor.

Me lo reservé un buen tiempo, pero es que las evidencias no paran. Me encuentro con esta columna, quien lo diría, de maria isabel rueda (las ambiciones de adriana), con quien hoy me identifico. Lo de esta señora adriana es una vergüenza, no hay dudas. Dudas éticas, dudas morales, por si no es claro. Y con esta otra de Daniel Samper papá (los verdes, biches y extraviados). Que el partido verde está biche y extraviado, si correcto, debe estarlo para nombrar de vocero a garzón, que lo único que ha atinado a articular es que Santos gobierna con la agenda de sus contradictores, como si eso fuera en realidad un problema. Dice Samper que lo lamenta por la esperanza de cambio perdida para 3.600.000 de colombianos, ay, y yo pienso, no jodan más con los 3.600.000 votos. Como les gusta escribir esa vaina de los votos. Como si en serio eso diera fuerza. Y que el mandato que dan. No dan nada, no son nada: ya no existen. Pasaron. Samper dice que lamenta la extinción del partido verde y ahí dije, me paro. Yo no lo lamento. Yo no espero que se mejore. Yo no espero que se recupere. Yo espero que desaparezca. Yo espero que el partido verde, en las próximas elecciones regionales que haya, quede borrado del mapa político nacional. Porque es un partido ingenuo, desorganizado, porque ha mostrado ser ilusión vacía de cambio, porque es tremendamente arrogante y excluyente autoproclamarse como la única forma de hacer política limpia y honesta en colombia. Eso no es cierto y ellos lo saben.

Qué gran ironía. Miren el proyecto de ley de tierras (Semana, la tierra prometida). Miren la reforma a la justicia y las relaciones con las cortes. Miren las relaciones internacionales. Miren casi todo el gabinete. Quien iba a decir que el cambio estaba en la u. Nadie. Nadie es nadie. El partido de los cambios es el Liberal. Si me vuelvo a meter a un partido, voy a ese.

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Mis votos para senado, cámara, consulta y PA

Publicado por metaopinion en marzo 14, 2010

Habiendo justificado por qué me entrego al ejercicio aparentemente inútil del voto en la columna antecedente, hoy (sí, qué pena, hoy) que se vota para senado, cámara, parlamento andino y consultas internas partido conservador y verde, voy a explicar mis votos, para hacer el ejercicio de aclararme a mí mismo porque voy a votar como lo voy a hacer, y para qué negarlo, para darme el pequeño placer que me produce denigrar lo que encuentro denigrable.

Para senado voy a votar por Felipe Zuleta (Liberal, 2), porque mayormente he compartido sus puntos de vista de todos estos años en El Espectador, y porque le creo que va a hacer todo lo posible por hacer realidad sus propuestas: lucha contra la corrupción, poner en cintura al sistema bancario, en fin, se puede ver su blog. No es nada novedoso, y mucho ojo: mucha porquería se ha vendido en nombre de la innovación, como si la innovación fuera una cosa buena de por sí. Lo deseable es lo bueno, nuevo o no. La novedad es secundaria: o cuánto tiempo le llevan prometiendo, ahora me acuerdo de esta joya, que debo confesar, javier cáceres, me ilusionaste hace tiempo con lo de “chuzo, chuzo pa los coruptos”. Tu desparpajo, tus investigaciones. Pero te corrompió el uribismo. Al menos sos de cambio radical y no de la u, que si sería ser muy abyecto, pero que decepción en todo caso. Entonces el punto no es lo nuevo, sino que lo bueno se haga. Yo confío en que Zuleta va hacer lo posible y lo imposible por cumplir lo que prometió. Y estoy consciente de que tendrá todos los obstáculos del mundo en lograrlo. Pero se le apoya. El senado, por cuenta del voto comprado y coaccionado, va a ser una corporación con demasiados más uribistas de los que moralmente sería tolerable en el gobierno de una banda de tratadores de personas financiados por el narcotráfico, pero bueno, no le veo mucho remedio a eso. No vote por nadie dela U, y trate de que nadie lo haga. Ahí sí, promueva la pereza y la abstención. Yo recomendaría mucho votar por la lista del partido verde. No lo hago porque, aun gustándome mucho Gilma Jiménez (Verde, 1) y su causa por los niños, la verdad, estoy ante un dilema: no quiero correr el riesgo de que Zuleta no quede, y no quiero correr el riesgo de que los verdes no alcancen el umbral, y otra vez se queme el estadista más serio que ha tenido colombia en mucho tiempo: Enrique Peñalosa. Yo no lo conozco. Lo he leído. Y no entiendo que es la vaina con el tipo, que quemadas tan bravas que se ha pegado. Lástima eso eso si que es muy poco antiuribista. Yo conozco como tres o cuatro políticos que sé que son decentes. Ese es uno. Al partido verde hay que ayudarlo como sea a alcanzar el umbral. Hay que echarle votos a Gilma y a Sudarsky (Verde, 3), que creo, es lo único que se conoce de esa lista. El resto supondría uno que son buenos, pero que pésima difusión y mercadeo.

Mi siguiente preferencia de lista al senado estaría en el partido liberal. Ahí está además de Zuleta por ejemplo, Juan Fernando Cristo(Liberal, 4) o Luis Fernando Velasco (Liberal, 10). Lo que no entiendo es la elección idiota de jmgalán como número uno. Ese delfinazgo no me parece. Mucha gente ha hecho mucho más en ese partido para estar ahí. Pero bueno, Rafael Pardo tiene tan buen don de gentes como olfato político: es como tarado. Otro recomendable al senado es Jorge Enrique Robledo. Y por favor: no deje que nadie vote por Jaime Dussan. Y no sobra decir:  tampoco por Iván Moreno. Muchos aquí mencionados ya tienen “inercia política” ganada, para bien o para mal. Robledo por ejemplo, apoyo no necesita. Gilma Jiménez y Felipe Zuleta sí. Con mi familia nos los repartimos. fajardo, bueno, no lo recomiendo. No confío en él, ni en su selección colombia. Si se dejaron embelezar por este señor, no tan buenos deben ser. Y su incidente de la semana pasada, ta sospechosamente invisibilizado por los medios, no me extraña de su talante derechoso solapado.

Cámara: acabo de decir que no me gustan los delfinazgos pero mi primera opción, si, es Simón Gaviria (Liberal, 101). A diferencia de jmgalán, creo que sí ha hecho cosas y ganado su sitio. Le perdono haber sido medio uribista, le tolero el hablado, sólo porque volvió al liberalismo, que es donde todo librepensador que se bañe, se arregle la barba, le gusten las mujeres bonitas, la movilidad social y no se le ampolle el cuello poniéndose corbata debe estar. Los otros se los dejamos al polo. La cámara del polo tiene a Iván Cepeda que necesita mucho apoyo. Puede ser un poco superficial pero estoy cansado de toda la semiótica del polo, y, ya en cosas de fondo no le perdono a Carlos Gaviria haber apoyado a samuel moreno. En esto hay que ser brutalmente honesto: la izquierda en colombia la unden dos personas: Samuel moreno y carlos gaviria. Uno por imbecilidad in excelsis, y otro no sólo por no haberlo detenido, sino mucho peor aún, apoyado. Cámara verde es lista cerrada. Simplemente hay que marcar el logo y listo.

Consultas: desde luego, hay que votar en la consulta verde. Yo ya dije que voy a votar por Peñalosa. Lo hago con miedo. Quizás debería ser más pragmático y votar por alguien con menos imagen negativa como Antanas, pero me da la impresión de que se ha vuelto como bobo con los años. Pero una cosa que lo despierta es el poder. Hay que apoyarlo. De lucho, bueno, yo no lo conozco, lo puedo juzgar por lo mismo que a todos: por lo que escribe o por lo que dice. Nada me gusta. Por último: no se vaya a untar de mugre conservadora. Lo que pase en ese lodazal no es asunto de gente inteligente.

parlamento andino, mi gran fantasía. Por favor, vote como vote, hágalo en blanco. No deje el tarjetón sin marcar. Si los votos en blanco superan a los de los candidatos, los inhabilitamos a todos, así sea por una vez. En especial a ese caricato de hector helí rojas.

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Votar o no votar: colombia II

Publicado por metaopinion en marzo 14, 2010

Durante el día de ayer tuve en mi twitter-facebook-skype un mensaje que dice “Los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que NO votan! A votar!!!” La frase la oí antier creo en La Luciérnaga, además un día después de haberle oído a una persona muy educada y que yo respeto mucho, que no iba a votar porque no iba a participar de esa farsa. La aserción me dejó perplejo. Decía ella que, así como yo fantaseaba con una masiva votación en blanco, ella fantaseaba con unas elecciones en las que nadie votara para dejar en claro que la gente no cree en la farsa que son las elecciones. Y la verdad, la idea me pareció tentadora por un momento. Pero luego pensé que no. Porque este ordenamiento jurídico bajo el cual en desgracia me tocó nacer, este entorpecimiento, este fardo, este hándicap, esta limitación, este estigma, esta desventaja, este pero, esta vergüenza ajena, esta cosa esnob, clasista, discriminadora, esta farsa, esta charada, este defecto, este mecanismo de opresión inmoral y oprobioso, esta cosa asesina y desplazadora de sus ciudadanos, esta cosa tramposa y ladina, esta maquinaria alineada del lado de los más poderosos, esta cosa, la patria me refiero, colombia, pues si será de todo, pero adulteradora masiva de elecciones, creo que eso aún no es, o con más precisión, en este momento no lo es, porque creo que ya lo ha sido, pero dejó de serlo. O sea, yo confío en la registraduría. Y en las encuestas a bocajarro que hacen los noticieros. Es decir, yo creo que sí, como en  mis fantasías, hubiera una masiva votación en blanco, esto se notaría y sería un bonito ejemplo para el mundo, además de que aquí desencadenaría la inhabilitación de candidatos, aunque sea por una vez.  Y eso querría decir algo. Algo pasaría. No sé si bueno o malo, eso, depende de la perspectiva. Pero pasaría algo diferente a lo de siempre. Lo cual yo creo, es conveniente para los votos de opinión. Y si se volviera otra vez a votar en blanco, bueno, la verdad, no pasaría nada. Lo cual yo creo que es ilógico e inconstitucional, y es otra muestra de las incontables cosas negativas de la colombianidad. Pero así lo establece, vaya uno a reírse, el ordenamiento jurídico colombiano: “En ejercicio de sus atribuciones constitucionales, especialmente las conferidas en el parágrafo transitorio del artículo 12 del Acto Legislativo No. 01 del 3 de julio de 2003 que modificó el artículo 263 de la Constitución Política”, esto es el del reglamento 01 de 2003 del Consejo Nacional Electoral.

ARTÍCULO 12°. VOTO EN BLANCO. Es aquel que se marca en la casilla correspondiente a dicha forma de expresión electoral.

Cualquiera elección en la que los votos en blanco constituyan mayoría absoluta en relación con los votos válidos, deberá repetirse por una sola vez. Cuando se trate de elecciones uninominales, no podrán presentarse los mismos candidatos.

En caso de elecciones plurinominales sólo podrán presentarse las mismas listas cuando éstas hayan superado el umbral establecido para el efecto.

¿Por qué por una sola vez? ¿Es una forma de forzar a los electores a conformarse con lo que hay? Debería ser ad infinitum. Y no es una exageración: es que como está, regula,  mejor digamos, amputa, limita de manera descarada, el derecho a la protesta más democrática que yo me pueda imaginar: el tal constituyente primario oponiéndose al estado.  Entonces el problema de esta farsa como decía mi amiga, no es el voto, sino el tipo de voto. Porque el poder corruptor de quienes manejan ese país mediante el voto que no es de opinión, sino que, eufemísticamente se llama “de maquinaria”, incluso ese poder, tiene un límite. El límite es que los votos, a nivel macro, se cuentan de manera honesta. Esta honestidad sin embargo, se ha tornado  inútil.  Porque años y años de elecciones, años y años de decir que el congreso es lo peor, años y años de que pasen las cosas más graves y de que no pase nada, han logrado formar generaciones enteras de personas apáticas a la política, y que por lo tanto, no votan. Estos buenos ciudadanos que no votan, que llegan a ser la mitad o más del censo electoral, serían en gran parte el potencial de cambio que necesita esta desafortundada geografía de la pasión, pero que los que manejan esta vaina saben, está perfectamente controlada. Quietica en su casa. Desentendidos de la evolución siniestra de las condiciones de vida,  hasta que les toca empezar a mantenerse y comprar cositas, y entonces se dan cuenta de lo jodidas que están las cosas.  A mi generación y las cercanas, a vida les toco mucho, pero mucho más dura que  la de nuestros padres. Toda esta masa de apolíticos hace un trabajo que está lejos de ser neutro: sigue dejando trabajar a este grupúsculo oscuro de personas que manejan el país, y cuyas agendas, se van a sorprender no están en el interés público. No es que bajen los intereses de las tarjetas de crédito, ni es que mejore la salud, ni que quienes tengan más paguen más impuestos, ni es que haya mejores profesores para los niños pobres, ni que las empresas respondan por sus abusos laborales, o el estado por su ineficiencia criminal, o que hay justicia. No no, nada de esto. Más de lo mismo.

Entonces sí, yo sigo fantaseando con los efectos poderosos que tendría un voto de opinión organizado. Si estoy en lo cierto, gano, y si estoy equivocado y la patria es tan abyecta como para adulterar de manera masiva resultados electorales, en el fondo creo que también gano yo y gana mucha gente. Porque así las cosas ¿no se justifica (más aún) la rebelión? Yo creo que sí. El problema con la rebelión aquí, son varios de los antecedentes creados precisamente aquí. Por ejemplo esta insurgencia absolutamente inútil, vergonzosa, inmoral, indigna, y bueno todo ese mismo derrame de adjetivos que usé más arriba, todos esos, también le aplican, todos y cada uno, a las farc. No es casual que “la democracia más antigua de américa latina” y “guerilla más antigua” del mismo continente, convivan en el mismo pedazo de tierra. Son expresiones distintas de la misma decadencia crónica en la que todos tenemos parte, sobre todo por omisión. Y de nuevo: los años y años en donde la gente ha sido convencida de que los malos están lejos, por allá, en cualquier lado: en venezuela, en el monte, en sus guaridas malignas. Y seguro, allá esta gran parte de lo peorcito, pero seguro no está la parte que lo jode o joderá a usted o a mí. Esa parte oculta está detrás de capas y capas de atenciones al cliente, comités, coordinaciones, jefaturas, subgerencias, direcciones ejecutivas, juntas directivas, etc. Está en los –ríase-, organismos de control que son espectadores pasivos del robo al erario y genocidios de ciudadanos sin poder. Está en la charada de sistema judicial, de salud, de infraestructura, de comercio que bueno, no digo que hayamos ayudado a construir, pero cuando se pueda, ayudemos a desmontar.

Por ahora, ¿aunque sea votar, no? Tratemos de meter gente decente en el congreso. Hay de donde escoger, y entre más respaldados lleguen con votos, mejor, cada voto cuenta. Uno, dos, cinco diez, empiezan a hacer la diferencia. De pronto a nuestros bisnietos les toca algo mejorcito.

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